{"id":684,"date":"2026-06-08T09:12:12","date_gmt":"2026-06-08T07:12:12","guid":{"rendered":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/?p=684"},"modified":"2026-06-14T04:02:47","modified_gmt":"2026-06-14T02:02:47","slug":"empezar-por-uno-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/empezar-por-uno-mismo\/","title":{"rendered":"Empezar por uno mismo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center is-style-text-annotation has-border-color has-custom-color-2-border-color has-accent-5-background-color has-background has-medium-font-size is-style-text-annotation--1\" style=\"border-width:1px;padding-top:var(--wp--preset--spacing--20);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--20)\">Cuarto cap\u00edtulo de una introducci\u00f3n espiritual al jasidismo escrita por Martin Buber meditando despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial las historias que llevaba cuarenta a\u00f1os narrando y unos sesenta escuchando. La traducci\u00f3n es m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertos grandes de Israel se hospedaban una vez en casa de rab\u00ed Itsjaq de Worki. Hablaban de cu\u00e1nto val\u00eda para dirigir una casa un sirviente honrado y h\u00e1bil: cuando es bueno, todo marcha bien, como se ve en el caso de Jos\u00e9, en cuyas manos todo florec\u00eda. Rab\u00ed Itsjaq les llev\u00f3 la contraria. \u201cLo mismo pens\u00e9 yo en otro tiempo \u2014dijo\u2014, pero luego mi maestro me mostr\u00f3 que todo depende del due\u00f1o de casa. Cuando era joven mi mujer me daba muchos quebraderos de cabeza, y aunque yo pod\u00eda soportarlos, me compadec\u00eda del servicio. As\u00ed que me fui a ver a mi maestro, rab\u00ed David de Lelow, y le pregunt\u00e9 si deb\u00eda hacer frente a mi mujer. Me respondi\u00f3: \u201c\u00bfPero por qu\u00e9 me lo dices a m\u00ed? \u00a1D\u00edtelo a ti mismo!\u201d Tuve que meditar estas palabras por un tiempo antes de entenderlas, y las comprend\u00ed cuando record\u00e9 otras del Baal Shem: \u201cHay pensamientos, palabras y acciones. Los pensamientos se corresponden con la esposa, las palabras, con los hijos, y las acciones, con los servidores. El que dispone debidamente estas tres cosas ver\u00e1 que todo le va bien.\u201d Entonces entend\u00ed lo que hab\u00eda querido decir mi maestro: que todo depende de m\u00ed mismo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia toca uno de los problemas m\u00e1s hondos y m\u00e1s graves de nuestra vida: el verdadero origen de los conflictos entre los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando surge un conflicto, empezamos explic\u00e1ndonoslo por los motivos de los que son concientes los que disputan que han causado su pelea, y por las situaciones objetivas y los acontecimientos que est\u00e1n a la base de esos motivos y en los que se han visto envueltos ambos contrincantes. O bien procedemos psicoanal\u00edticamente y tratamos de explorar los complejos inconcientes de los que esos motivos son \u00fanicamente los s\u00edntomas, al modo en que una enfermedad ocasiona perjuicios org\u00e1nicos. La doctrina jas\u00eddica tiene en com\u00fan con esta idea el ver en los problemas de la vida al exterior signos de los que se hallan en la vida interior. Se distingue, sin embargo, del psicoan\u00e1lisis en dos puntos esenciales, uno te\u00f3rico y otro, a\u00fan m\u00e1s importante, pr\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia te\u00f3rica estriba en que la doctrina jas\u00eddica no investiga enredos an\u00edmicos particulares, sino que se refiere al hombre entero. Esta diferencia no es en absoluto cuantitativa. De lo que m\u00e1s bien se trata es de reconocer que desprender elementos y procesos parciales de su todo siempre es un impedimento para captar este todo, cuando es as\u00ed que solo captar el todo como tal puede llevar a un cambio aut\u00e9ntico, a una aut\u00e9ntica curaci\u00f3n que empezar\u00e1 por el individuo pero luego lo ser\u00e1 de la relaci\u00f3n entre \u00e9l y sus pr\u00f3jimos. (Expresado parad\u00f3jicamente: buscar el punto capital lo desplaza y hace fracasar todo el intento de superar el problema.) No quiere decirse que no haya que tomar en consideraci\u00f3n todos los fen\u00f3menos del alma, pero no hay que poner ninguno tan en el centro como si todos los dem\u00e1s se hubieran de derivar de \u00e9l. Hay m\u00e1s bien que hacer hincapi\u00e9 en todos los puntos, y no en cada uno por separado, sino precisamente en sus relaciones vitales mutuas.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia pr\u00e1ctica consiste, sin embargo, en que no se trata aqu\u00ed en absoluto al ser humano como un objeto de investigaci\u00f3n, sino que se lo exhorta a enmendar su vida. Lo primero que tiene que reconocer un hombre es que las situaciones conflictivas entre \u00e9l y los dem\u00e1s son consecuencia de las situaciones conflictivas dentro de su propia alma, de modo que tiene que tratar de superar este conflicto \u00edntimo para salir luego al encuentro de los otros cambiado y pacificado y poder entablar con ellos unas relaciones nuevas y transformadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego que por naturaleza procura el hombre evitar este cambio decisivo, sin el que su relaci\u00f3n cotidiana con el mundo es muy enfermiza, replicando a quien lo exhorta \u2014o a su propia alma, si es ella la que lo exhorta\u2014 que en todo conflicto son dos los implicados; si se le exige a \u00e9l que afronte su conflicto \u00edntimo, hay que exigir lo mismo a la otra parte. Pero esta manera de ver las cosas, en la que cada uno se contempla a s\u00ed mismo como si fuera un individuo al que afrontan otros individuos, y no como una aut\u00e9ntica persona cuyos cambios ayudan a que cambie el mundo, es precisamente el error fundamental al que se opone la doctrina jas\u00eddica. Lo \u00fanico que en \u00faltima instancia importa es empezar por uno mismo, y en el momento de inicio no tengo que preocuparme de nada en el mundo m\u00e1s que del propio inicio. Si me pongo a tomar una u otra actitud respecto de algo distinto, me desv\u00edo de mi comienzo, debilito mi iniciativa y frustro toda mi valiente y poderosa empresa. El punto arquim\u00e9dico desde el que puedo, permaneciendo en mi sitio, mover el mundo es cambiarme a m\u00ed mismo. Si en vez de \u00e9l pongo dos puntos arquim\u00e9dicos, uno aqu\u00ed en mi alma y otro all\u00e1, en el alma del pr\u00f3jimo con quien tengo un conflicto, inmediatamente pierdo de vista aquello que hab\u00eda empezado a vislumbrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Rab\u00ed Bunam ense\u00f1aba: \u00abNuestros sabios dicen: \u201cBusca la paz en tu sitio.\u201d No hay que buscar la paz en parte alguna m\u00e1s que en uno mismo, hasta hallarla ah\u00ed. El salmo dice: \u201cNo hay paz en mis huesos desde mi pecado.\u201d Solo una vez que ha encontrado el hombre la paz en s\u00ed puede salir a buscarla en el mundo entero.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la historia de la que he partido no se conforma con indicar de una manera general que el verdadero origen de los conflictos exteriores es el conflicto \u00edntimo. En las palabras del Baal Shem que cita nuestro relato se dice con toda precisi\u00f3n en qu\u00e9 consiste este decisivo conflicto \u00edntimo: es el que se entabla entre tres principios del ser y la vida del hombre: el del pensamiento, el de la palabra, el de la acci\u00f3n. El origen de todos mis conflictos con mis pr\u00f3jimos es que no digo lo que pienso y que no hago lo que digo. As\u00ed es como se vuelve cada vez m\u00e1s confusa y envenenada la situaci\u00f3n entre nosotros, y al estar yo en pedazos en mi interior pierdo por completo la capacidad de controlarla y me convierto, por m\u00e1s ilusiones en contra que me haga, en su esclavo contra mi voluntad. Nuestra contradicci\u00f3n y nuestra mentira alimentan las situaciones conflictivas y les dan tanto poder que terminan esclaviz\u00e1ndonos. Ya no queda m\u00e1s salida que <em>reconocer<\/em> que hay que cambiar \u2014todo depende de m\u00ed mismo\u2014 y <em>querer de veras<\/em> cambiar: quiero enmendarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para que uno llegue a tan gran cosa lo primero que tiene que hacer es cortar el jaleo ca\u00f3tico de su vida y llegar hasta s\u00ed mismo. Tiene que encontrarse consigo; pero no con ese yo que se da por supuesto y es \u00fanicamente el individuo egoc\u00e9ntrico, sino con la profunda intimidad que es la persona que vive con el mundo. Todos nuestros h\u00e1bitos combaten este movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabar\u00e9 este cap\u00edtulo con un antiguo chiste que ha renovado la boca de cierto saddic.<\/p>\n\n\n\n<p>Rab\u00ed Janoj contaba: \u00abHab\u00eda una vez un tonto al que llamaban el G\u00f3lem de lo est\u00fapido que era. Cuando se levantaba por la ma\u00f1ana le era tan dif\u00edcil encontrar todas las piezas de su vestimenta que al anochecer, pensando en tal problema, sol\u00eda darle miedo irse a dormir. Una noche se resolvi\u00f3 por fin a coger papel y l\u00e1piz y a apuntar d\u00f3nde iba dejando cada parte de su atuendo. A la ma\u00f1ana siguiente, encantado de la vida, tom\u00f3 el papel y ley\u00f3: \u201cLa gorra \u2014y all\u00ed estaba y se la puso\u2014, el pantal\u00f3n \u2014all\u00ed estaba y fue a por \u00e9l\u2014, y as\u00ed hasta tener ya todo. \u201cMuy bien, pero \u00bfd\u00f3nde estoy yo? \u2014se pregunt\u00f3 muy angustiado\u2014 \u00bfD\u00f3nde me dej\u00e9 a m\u00ed mismo?\u201d Busc\u00f3 y busc\u00f3 en vano y no pudo encontrarse\u00bb. Y el rab\u00ed conclu\u00eda: \u201cAs\u00ed nos sigue pasando.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuarto cap\u00edtulo de una introducci\u00f3n espiritual al jasidismo escrita por Martin Buber meditando despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial las historias que llevaba cuarenta a\u00f1os narrando y unos sesenta escuchando. 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