{"id":57,"date":"2026-02-22T20:07:39","date_gmt":"2026-02-22T19:07:39","guid":{"rendered":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/?p=57"},"modified":"2026-02-23T22:07:56","modified_gmt":"2026-02-23T21:07:56","slug":"el-poder-la-autoridad-el-servicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/el-poder-la-autoridad-el-servicio\/","title":{"rendered":"El poder, la autoridad, el servicio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center is-style-text-annotation has-border-color has-custom-color-2-border-color has-accent-5-background-color has-background has-medium-font-size is-style-text-annotation--1\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--40)\">Es rese\u00f1a de <em><strong>Il a donn\u00e9 pouvoir \u00e0 ses serviteurs. Cinq regards de femmes sur la gouvernance dans l\u2019\u00c9glise<\/strong><\/em> (\u00c9ditions de l\u2019Emmanuel, Par\u00eds 2024) &lt;<a href=\"https:\/\/www.editions-emmanuel.com\/catalogue\/il-a-donne-pouvoir-a-ses-serviteurs\">+info<\/a>&gt;.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el progreso de los tiempos \u2013que hay alguno en alg\u00fan sentido, pese a tantas apariencias en contra\u2013 nos haya tra\u00eddo a enfrentarnos por fin directa y francamente con una de las lacras m\u00e1s terribles que grava nuestra historia: el abuso de poder (y sus variantes: el abuso espiritual y el abuso de conciencia). Es este un fen\u00f3meno tan extendido que sigue habiendo much\u00edsima gente que lo ignora, de modo semejante a como dicen que los vecinos de una catarata no la oyen. Miremos a donde miremos, salta a la vista ya un poco avezada el abuso por todas partes. Desde luego, como abuso laboral, por m\u00e1s que haya que ir a ciertas zonas industriales del antes llamado Tercer Mundo para encontrar espect\u00e1culos como los de las f\u00e1bricas inglesas del XIX, que conmov\u00edan tanto a Karl Marx \u2013y, al parecer, no a una muchedumbre de empresarios\u2013. Tiempo vital vendido a quien contrata para un oficio esclavo que recuerda a los trabajos de S\u00edsifo; sueldos m\u00edseros que obligan a acudir a las colas de la caridad\u2026 Tambi\u00e9n, en una forma derivada del abuso laboral, tasas de paro elevad\u00edsimas, dependencia econ\u00f3mica de la familia de origen, dificultades m\u00faltiples para fundar la propia. Pero estalla diariamente alg\u00fan caso de tortura psicol\u00f3gica o f\u00edsica en los centros de ense\u00f1anza, no solo porque a veces abusen los docentes, sino porque entre chicos muy j\u00f3venes la crueldad est\u00e1 con frecuencia sin dome\u00f1ar \u2013\u00a1vaya centros de ense\u00f1anza en que esto ocurre sistem\u00e1ticamente!\u2013; presiones parecidas es raro que no hayan sufrido en sus empleos bien remunerados los adultos, por m\u00e1s alto que sea el nivel social o \u201ccultural\u201d en que ocurran estos abusos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s terrible y est\u00e1 arraigado en el pasado lejano el abuso de poder y conciencia en el matrimonio y, m\u00e1s ampliamente, en la familia. Que no se recurra ya tanto a los palos, las bofetadas y los castigos no significa gran cosa. Hay tantas maneras de maleducar o de maltratar en la educaci\u00f3n familiar que solo un psiquiatra experimentado podr\u00e1 atreverse a clasificarlas <em>grosso modo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No se est\u00e1 afrontando todos los sectores y todas las modalidades del abuso en este sentido, pero s\u00ed decididamente algunos, y est\u00e1 contribuyendo a este avance \u2013y no solo a este\u2013 el descubrimiento universal de c\u00f3mo se han dado abusos sexuales, derivados muchas veces de los abusos de conciencia, all\u00ed donde oficialmente m\u00e1s lejos se est\u00e1 de caer en estas b\u00e1rbaras relaciones entre personas: dentro de las iglesias, en especial de la cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya se reconoce casi en todos sitios que la pederastia eclesial es solo la parte visible de un gran bloque destructivo que ha ido navegando por esos mares y contin\u00faa haci\u00e9ndolo. Lo tomen o no en cuenta los c\u00f3digos penales, el abuso sexual a adultos que en principio no se clasifican como vulnerables es una realidad, pero asimismo lo es que en la mayor\u00eda de estos desastres hay una g\u00e9nesis compleja, que se inicia por el abuso de poder, culminado hasta el dominio de la otra persona: hasta su absorci\u00f3n por el seductor o la seductora. El paso final para estos narcisistas \u2013enfermos o simplemente perversos\u2013 es el control completo del cuerpo del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso abigarrado de las comunidades religiosas, las congregaciones y las asociaciones de laicos bajo estatutos aprobados por Roma suministra un terreno penosamente adecuado para observar de cerca estos asuntos que nos llevan hasta el l\u00edmite \u00ednfimo de la humanidad. Es como un laboratorio en el que se juntan las soluciones bien halladas, los h\u00e9roes, los santos y el infierno de los abusos extremos \u2013seducci\u00f3n o tortura\u2013: las v\u00edctimas y sus victimarios.<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed que las reflexiones y los datos recogidos en estos ambientes que est\u00e1n a la base de aquellas ense\u00f1en mucho respecto de todo el conjunto de los abusos. Y ello tanto m\u00e1s cuanto que las armas para combatir esta batalla decisiva de la humanidad actual se hallan con toda la abundancia deseable en el evangelio y en lo mejor de las tradiciones de las iglesias cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en Espa\u00f1a son frecuentes los lamentos sobre el hundimiento de la iglesia cat\u00f3lica en Francia, que se emplean en la comparaci\u00f3n con la que se piensa poder encomiar a la iglesia cat\u00f3lica en Espa\u00f1a, que resistir\u00eda, dicen, mejor la crisis. Los que conocemos un poco el catolicismo franc\u00e9s no solo sentimos, sino que pensamos, lo contrario: tenemos experiencia directa de una pr\u00e1ctica eclesial cristiana depurada, pasada de veras por el tamiz de la cr\u00edtica y por las pruebas peculiares de este momento, concentradas en el surgimiento de un muy considerable y espantosamente vergonzoso problema de abusos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en Francia grupos cristianos muy activos; peri\u00f3dicos, universidades y casas editoriales de orientaci\u00f3n cristiana; congregaciones religiosas bastante j\u00f3venes llenas de esp\u00edritu y que constituyen ejemplos aut\u00e9nticos de fraternidad. Una de ellas, que me es particularmente querida, es <strong>la Xavi\u00e8re<\/strong>, fundada hace casi exactamente un siglo por la enfermera y sindicalista Claire Monest\u00e8s. No hay en Espa\u00f1a, por cierto, ninguna hermandad de la Xavi\u00e8re.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas hermanas viven poniendo en com\u00fan sus trabajos en medio del mundo, y son profesoras, m\u00e9dicas, juristas, te\u00f3logas, fil\u00f3sofas y fil\u00f3logas, pero tambi\u00e9n mujeres dedicadas a trabajos que no tienen tanto prestigio social. Poco a poco van extendi\u00e9ndose desde, por ejemplo, hospitales parisinos de cuidados paliativos a misiones complejas de servicio social y m\u00e9dico en el \u00c1frica franc\u00f3fona.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, los miembros de la Xavi\u00e8re dedicadas preferentemente al trabajo intelectual se han decidido a emprender la publicaci\u00f3n de una serie de breves libros esenciales en las \u00c9ditions de l\u2019Emmanuel, de Par\u00eds. Cinco religiosas tratan un tema de actualidad vali\u00e9ndose tanto de su rica experiencia vital como de sus estudios. Se repiten en estos libros los nombres de algunas que han servido de superior general de la congregaci\u00f3n. Ahora aparece el tercer volumen, titulado <em><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Il a donn\u00e9 pouvoir \u00e0 ses serviteurs. Cinq regards de femmes sur la gouvernance dans l\u2019\u00c9glise<\/mark><\/strong><\/em>, con la novedad de haber reunido a las hermanas de la Xavi\u00e8re a una amiga que no est\u00e1 integrada a ellas \u2013y que ense\u00f1a en las facultades Loyola de Par\u00eds, que es el nuevo nombre del antiguo y conocido Centre S\u00e8vres, de los jesuitas\u2013. Los dos textos anteriores, que merecen tambi\u00e9n amplia recensi\u00f3n y m\u00e1s amplia acogida en Espa\u00f1a, llevaron los t\u00edtulos: <em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">C\u2019est maintenant le temps favorable<\/mark><\/em> y, pasando a m\u00e1xima concreci\u00f3n, <em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">J\u2019\u00e9couterai leur cri<\/mark><\/em>, en el que las cinco miradas de mujeres se fijan no en la crisis en general, sino en la crisis de los abusos en particular. (La Xavi\u00e8re me permitir\u00e1 una cr\u00edtica lev\u00edsima: no veo raz\u00f3n para que estos libros tengan pr\u00f3logo y a veces ep\u00edlogo o de un obispo o de un jesuita; m\u00e1s bien veo muchas razones para prescindir de esos varones.)<\/p>\n\n\n\n<p>Como es evidente, el s\u00ednodo sobre la sinodalidad es el motivo pr\u00f3ximo de este <em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Ha dado poder a sus servidores<\/mark><\/em>. Llama, pues, menos la atenci\u00f3n que se haya soslayado el asunto de los ministerios ordenados cerrados a\u00fan a las mujeres, pero que en cambio se hable, como el papa Francisco prefiere, de c\u00f3mo los llamados ministerios instituidos podr\u00edan ampliar su n\u00famero y, desde luego, son por ahora el medio de que vaya actualiz\u00e1ndose \u2013en qu\u00e9 modesta medida, por Dios\u2013 la toma de posiciones de gobierno por parte de las mujeres, y no necesariamente consagradas. En cualquier caso, la reflexi\u00f3n profunda y calma acerca de lo que significan poder, autoridad, servicio y ministerio en la iglesia cat\u00f3lica \u2013sin gestos expl\u00edcitos a la ec\u00famene cristiana\u2013 se agradece mucho hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de partida com\u00fan a estas cinco miradas es, como no pod\u00eda ser de otro modo, la prevenci\u00f3n respecto de las estrategias que se facilitan a ellas mismas una justificaci\u00f3n tan f\u00e1cil como, sencillamente, usar ciertas divinas palabras en vez de las que suenan de inmediato como sospechosas. Este es el caso, sobre todo, de cambiar <em>poder<\/em> por <em>servicio<\/em> \u2013en definitiva, dos t\u00e9rminos que figuran en el evangelio y hasta en el t\u00edtulo del libro que recensiono\u2013. \u00a1Como si el servicio se contrapusiera al poder limpia y autom\u00e1ticamente! No hay tal cosa: ejercer un modo de servicio es con frecuencia ocupar un lugar de poder, y tanto m\u00e1s solapadamente cuanto m\u00e1s se insiste en que no se est\u00e1 haciendo otra cosa que no sea servir. A este respecto, el papa Francisco gusta de recordar que la palabra latina correspondiente, <em>ministerium<\/em>, procede de <em>minus<\/em>, o sea, de <em>menor<\/em>. Sin arraigar en este matiz significativo, un ministerio, ordenado o no, un servicio a otro es m\u00e1s parecido al sentido que tiene hoy la palabra <em>ministro<\/em> en la jerga de la administraci\u00f3n y el gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente, pues, que se precisan controles que al menos restrinjan esta posibilidad lamentable de presumir que se sirve cuando se quiere decir que se manda porque en \u00faltima instancia se es indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer punto decisivo es evocar que todo servicio en la peculiar comunidad de la Iglesia est\u00e1 sometido a la misi\u00f3n global de esta, a su esencia, que no es sino entrar en la relaci\u00f3n de amor de Dios para con el mundo foment\u00e1ndola, realiz\u00e1ndola. <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Genevi\u00e8ve Comeau<\/mark> escribe, pues, esta frase decisiva, que tantas veces no encuentra eco ni comprensi\u00f3n alguna en muchos c\u00edrculos cristianos: <em>Lo que nos salva es el modo en que Cristo vivi\u00f3 su pasi\u00f3n, y no su sufrimiento mismo<\/em> (p. 34). Dios es <em>potencia ilimitada de borrarse a s\u00ed mismo<\/em> \u2013escribi\u00f3 Fran\u00e7ois Varillon\u2013, y es en esta forma como <em>sirve<\/em> realmente al mundo, a cada fragmento de su realidad y, en especial, a cada ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Se echa de ver esto tanto m\u00e1s fuertemente cuando nos atenemos, por otra parte, al sentido original de <em>auctoritas<\/em>. La palabra procede del verbo <em>augere<\/em>, o sea, justamente, <em>fomentar, crecer<\/em>. Comeau escribe: <em>La autoridad se distingue del poder en la medida en que est\u00e1 al servicio de las relaciones [interhumanas] y del crecimiento de las personas<\/em>. De nuevo se trata de una expresi\u00f3n que merece grabarse a fuego en la conciencia de cualquiera con <em>poder<\/em>, pero, sobre todo, si este poder habita en la comunidad universal de la iglesia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que esto signifique <em>autoridad<\/em> en ella puede, sin embargo, llevarnos a otro extremo peligroso, en los ant\u00edpodas del despotismo pagano: la pasividad incluso cuando se tiene el deber de ese servicio tan especial que es ordenar. En el peri\u00f3dico cat\u00f3lico m\u00e1s conocido de Francia, <em>La Croix<\/em>, se comentaba hace apenas un a\u00f1o c\u00f3mo hay muchas personas dispuestas a <em>sufrir la Iglesia<\/em> y pocas que se propongan seriamente <em>reformarla<\/em>. La pluma incisiva de Comeau encuentra otra f\u00f3rmula muy perfecta: <em>Querer cambiar los corazones sin cambiar las estructuras ser\u00eda detenerse a medio camino. Ser\u00eda justificar la pasividad<\/em> (p. 41).<\/p>\n\n\n\n<p>Y no la hubo en los primeros siglos, como no la ha habido nunca en ciertas personalidades valientes e inteligentes \u2013no es claro que la inteligencia y la valent\u00eda sean de veras realidades diferentes, y es, en cambio, evidente que ambas son virtudes\u2013. El ensayo hist\u00f3rico de <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Jo\u00eblle Ferry<\/mark> expone hechos contundentes que hoy deber\u00edan ser muy \u00fatiles, dado el inevitable, el providencial momento de transformaci\u00f3n que atraviesa la iglesia cristiana. Por ejemplo, hasta mediados del siglo III no se puede hablar de Gran Iglesia sino, m\u00e1s bien, de un archipi\u00e9lago de comunidades, de iglesias fundamentalmente dom\u00e9sticas. Nuevo ejemplo muy instructivo: la asamblea plenaria de los disc\u00edpulos, y no los Doce \u00fanicamente, eligen a los siete di\u00e1conos de que se habla en Hech 6; y all\u00ed mismo se ve c\u00f3mo no se ha fijado a\u00fan el modo en que se reparten los servicios en la comunidad. As\u00ed continu\u00f3 siendo, seg\u00fan el relato de Hechos. Tercer ejemplo de primer inter\u00e9s: la escucha del Esp\u00edritu se realiza intercambiando en el di\u00e1logo las diferentes opiniones de todos, incluidas las mujeres. Solo en las llamadas Cartas Pastorales \u2013se recordar\u00e1 que no son de la mano de Pablo, sino d\u00e9cadas posteriores a la muerte del Ap\u00f3stol\u2013 se delata el progresivo olvido de la novedad jesu\u00e1nica respecto de la mujer, que, naturalmente, va de la mano de la adaptaci\u00f3n paulatina a la pr\u00e1ctica com\u00fan del ambiente social no cristiano. Y todo ello es signo transparente de la <em>vitalidad y la creatividad<\/em> (p. 66) de las iglesias dom\u00e9sticas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda no haber sido as\u00ed, cuando es el bautismo el fundamento de la identidad cristiana y, en consecuencia, esta va marcada por la <em>fraternidad<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>La fil\u00f3sofa <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Agata Zielinski<\/mark> ofrece una meditaci\u00f3n profunda, clara y novedosa sobre las relaciones que mantienen entre ellos los conceptos en torno de los cuales giran todas las miradas del libro. Su conclusi\u00f3n estriba en distinguir netamente el <em>poder de<\/em> y el <em>poder sobre<\/em>, para a\u00f1adirles luego el <em>poder juntos<\/em> como desarrollo de la fecunda <em>potencia de<\/em>. Es evidente \u2013de ah\u00ed parte Zielinski\u2013 que sin esta capacidad previa no cabe servir en nada a nadie. Pero es tambi\u00e9n evidente que quien aplica sus dotes a una tarea hacia los dem\u00e1s comienza ocupando un puesto de cierta preeminencia respecto de estos, que comporta el riesgo de convertirse en <em>potestas<\/em>, o sea, en poder sobre aquellos hacia los cuales se vierte la acci\u00f3n. Los ejemplos son f\u00e1ciles e innumerables. No es sencillo se\u00f1alar cu\u00e1les tienen que ser las barreras que ayuden a no cruzar de la <em>potentia<\/em> a la <em>potestas<\/em>. Ahora bien, recordando lo que llevamos ya recorrido en este breve sumario, la primera clave para salvaguardar del poder en su mal sentido a quien ejerce un ministerio cualquiera \u2013no solo en una comunidad cristiana\u2013 es subrayar que <em>servir remite a la capacidad de despojarse de s\u00ed mismo<\/em> (p. 83), de tal modo que es imposible servicio alguno si no se mantiene di\u00e1logo aut\u00e9ntico con las personas a las que se dedica ese servicio, ya que de lo que se trata es de una <em>responsabilidad<\/em>. A lo que est\u00e1 llamado el servicio de buena ley es a volver actores a aquellos a los que se dirige. No consiste meramente en <em>dar<\/em> \u2013creer lo contrario es parte central de las coartadas de los abusadores de poder\u2013, sino tambi\u00e9n y m\u00e1s, en <em>dejarse afectar o transformar por la relaci\u00f3n; en aceptar recibir; en crear condiciones de reciprocidad<\/em> (p. 88). La consecuencia ser\u00e1 ese <em>poder juntos<\/em> que Zielinski apenas considerar\u00e1 una utop\u00eda, pero que es absolutamente necesario localizar en la realidad social si las comunidades <em>de iure<\/em> fraternales, como son las cristianas, han de conquistar un futuro que no sea mera conservaci\u00f3n decadente.<\/p>\n\n\n\n<p>A <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-custom-color-3-color\">Christine Danel<\/mark> ha tocado pensar la obediencia, que es, sin duda, el foco principal del cambio cultural fronteras adentro de la iglesia cristiana, a fin de reconocer el abuso espiritual, de poder y de conciencia, como paso imprescindible para tratar de eliminarlos. La tarea no es f\u00e1cil, y quiz\u00e1 lo sea especialmente poco en la tradici\u00f3n ignaciana \u2013que es donde se sit\u00faa la Xavi\u00e8re\u2013, cuando se evoca, en la estela de Ignacio mismo y su terminante exigencia de obediencia al superior <em>perinde ac cadaver<\/em>, que \u201clas superioras ocupan para nosotras el lugar de Cristo\u201d \u2013expresi\u00f3n literal del n\u00famero 148 de las Constituciones de la congregaci\u00f3n, que es eco de much\u00edsimas frases del mismo tenor en muchas otras Constituciones hasta el presente\u2013. Danel pretende que la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de estos textos nada tranquilizadores consiste en que el que obedece <em>lo hace por Cristo. Es a Cristo a quien el religioso elige obedecer cuando obedece al superior<\/em>. Y concluye con otra expresi\u00f3n clave, de las que, como se ve, abunda nuestro libro: <em>La obediencia religiosa se apoya en el deseo de obedecer, en \u00faltima instancia, a Dios<\/em> (p. 102). De donde se sigue que toda autoridad en este terreno delicad\u00edsimo <em>se ordena a la realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n<\/em> <em>de cada una de las personas<\/em> a las que se refiere. La finalidad es <em>que crezca la libertad interior para permitir a cada individuo ser m\u00e1s y m\u00e1s \u00e9l mismo; para que fructifiquen sus talentos y sus dones<\/em> en el medio general de la misi\u00f3n de la iglesia cristiana \u2013que se recordar\u00e1 que qued\u00f3 definido al principio de este ensayo\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Si para m\u00ed, laico viejo que trata de vivir en el esp\u00edritu, resuenan estas palabras con un aura de maravilla, de verdad decisiva, de futuro colmado de esperanza, puedo imaginar qu\u00e9 sentimiento multiplicado llenar\u00e1 los corazones de quienes se han integrado en comunidades religiosas mediante el voto de obediencia. Lo que no logro es imaginar el ascenso al infinito que experimentar\u00e1n quienes est\u00e9n viviendo la fraternidad, la autoridad y el servicio en la forma del abuso, quiz\u00e1 en comunidades de ambiente irrespirable, de incesto espiritual. Las hay, dicen los testigos, aunque no comprendamos c\u00f3mo el seguimiento de Cristo puede errar por semejante locura. Danel solo escribe, con una seriedad tanto m\u00e1s impresionante cuanto m\u00e1s espartana, que este tipo del abuso de poder hace que <em>las personas v\u00edctimas vean afectada su relaci\u00f3n con Dios<\/em> (p. 115). Se inicia ah\u00ed el terrible proceso del abuso espiritual estrictamente dicho, que pertenece directamente al <em>mysterium iniquitatis<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ejercer un modo de servicio es con frecuencia ocupar un lugar de poder, y tanto m\u00e1s solapadamente cuanto m\u00e1s se insiste en que no se est\u00e1 haciendo otra cosa que no sea servir.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":114,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76,55,54,12,56],"tags":[57,59,71,13,63,78,72,67,69,60,64,77,61,66,70,75,58,73,74,62,65],"autores":[],"class_list":["post-57","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-estudios-y-ensayos","category-filosofia-politica","category-iglesia-catolica","category-resenas","category-teologia","tag-abusos","tag-autoridad","tag-comunidades-cristianas","tag-conciencia-moral","tag-congregaciones-religiosas","tag-cristianismo-en-francia","tag-fraternidad","tag-gobernanza","tag-iglesia","tag-injusticia","tag-la-xaviere","tag-libertad-interior","tag-maltrato","tag-ministerios","tag-mujeres-en-la-iglesia","tag-odediencia","tag-poder","tag-potestas","tag-reciprocidad","tag-respeto","tag-servicio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":543,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57\/revisions\/543"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media\/114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57"},{"taxonomy":"autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/autores?post=57"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}