{"id":53,"date":"2024-12-25T19:18:07","date_gmt":"2024-12-25T18:18:07","guid":{"rendered":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/?p=53"},"modified":"2026-01-07T09:21:29","modified_gmt":"2026-01-07T08:21:29","slug":"silencio-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/silencio-de-navidad\/","title":{"rendered":"Silencio de Navidad"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"is-style-default\">Dios es el nombre que damos a lo que nos es imposible por exageradamente bueno. Anhelamos cosas que no tienen la menor probabilidad de realizarse, pero precisamente eso es anhelar. Ni siquiera nos atrevemos a levantar acta de los anhelos, como si fuera una p\u00e9rdida de tiempo darnos bien cuenta de lo que a nosotros no nos es posible pero llenar\u00eda la vida y el mundo de una dicha y una belleza inimaginables e impensables. Atrev\u00e1monos hoy, cuando empieza la semana en que celebramos lo que no cabe en cabeza ni en coraz\u00f3n humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene en primer lugar nada m\u00e1s y nada menos que la esperanza absoluta. No una esperanza concreta y accesible, sino la esperanza infinita, abierta, como un inmenso s\u00ed. Para empezar: que la muerte no lo acabe todo; que la muerte de las personas que m\u00e1s queremos no signifique que se vuelven a la nada que fueron antes de nacer. Que quienes murieron en la soledad, inadvertidos, se conserven en el mar abismal de la memoria de Dios. Que haya esta Memoria en la que todo contin\u00faa vivo, pero que esta continuaci\u00f3n se deba al cuidado amoroso de la Vida absoluta. Que el \u00faltimo sentido de toda la realidad no sea una Cosa, quiz\u00e1 una sopa de bosones y fermiones, sino algo semejante a una persona, solo que consistente en mero amor: una eternidad de amor. Una eternidad de amor no permanecer\u00e1 insensible; justamente al contrario, se ocupar\u00e1 sin descanso de cuanto existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Y que la perversidad de la que desbordan nuestra historia y nuestro mundo sea borrada para siempre; que el odio muera enteramente. Que las l\u00e1grimas de sus v\u00edctimas, las l\u00e1grimas que ahora mismo se est\u00e1n derramando sin consuelo, sean consoladas. Y que la vida que anhelamos m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y de los dolores no tenga fin ni tedio, por m\u00e1s que no entendamos c\u00f3mo podr\u00eda ser eso.<\/p>\n\n\n\n<p>La Navidad invierte los t\u00e9rminos: es Dios quien se mueve y act\u00faa y quien hace lo imposible. Dios muestra que un ser humano es una maravilla que \u00c9l mismo puede adoptar como Persona de su misterioso ser trinitario. Esa Persona deja fuera toda maldad, pero nada m\u00e1s que la maldad. Muestra que es magn\u00edfico el cuerpo humano; que es magn\u00edfica -divina- la vida humana, sobre todo en comunidad y en la forma de la infancia al cuidado de unos padres, de la adolescencia luego, de la madurez del trabajo que favorece las vidas de los cercanos y que participa del culto antiguo mostrando su constante sentido -la esperanza absoluta, la liberaci\u00f3n plena-.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada es m\u00e1s improbable que el hecho de que nazca en la pobreza un ni\u00f1o jud\u00edo que sea el Dios que se hace presente en una aldea cualquiera del brutal imperio romano, dentro de la jurisdicci\u00f3n delegada de un reyezuelo viejo y criminal, descendiente del desierto. Seguramente, el a\u00f1o 6 antes de la era com\u00fan, en que hubo raras conjunciones de planetas y pocas guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ni\u00f1o en pa\u00f1ales llora, reclama atenci\u00f3n, duerme, come y, poco a poco, aprende a sonre\u00edr y a reconocer a su madre. Salvo por la indefensi\u00f3n absoluta y la ternura protectora que despierta en quien no es un enfermo, desde luego que no hay nada divino que aparezca en esa criatura. Ah\u00ed solo se ve inocencia, ignorancia, espera del futuro, la dificultad de ir aprendiendo. No hay un contraste mayor que el que separa al Dios que imaginamos de ese ni\u00f1o jud\u00edo; y as\u00ed seguir\u00e1 siendo muchos a\u00f1os, en la vida secreta de la aldea de cuevas que es la Nazaret de esa \u00e9poca. Alguna vez hay que visitar el m\u00edsero pozo de ese pueblo antiguo, en un hoyo muy hondo, que es testigo de la existencia secreta de la familia de Jes\u00fas. En las alturas, cerca, una ciudad helen\u00edstica pr\u00f3spera, que no menciona el Nuevo Testamento, pero que dar\u00eda de qu\u00e9 vivir a los aldeanos de Nazaret. La imaginer\u00eda del cine neorrealista italiano quiz\u00e1 aproxima un poco a nuestra sensibilidad este misterio de silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Silencio lleno de cuidado entre las personas de la familia. Sin este cuidado amoroso, \u00bfc\u00f3mo puede madurar la vida humana? Hoy tenemos noticia de modos de lo que llamamos resiliencia que son haza\u00f1as extremas del anhelo por la vida buena, aunque se haya sido v\u00edctima de abusos inconcebibles. Pero quiz\u00e1 no haya esa supervivencia milagrosa m\u00e1s que cuando alguien, siquiera una sola persona, mir\u00f3 con cari\u00f1o maternal al ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La necesidad que tenemos unos de otros es tambi\u00e9n el lugar en el que nacen los anhelos que no podemos amputarnos si queremos ser plenamente humanos. No es necesidad de alimento y abrigo, sino antes de amor. En el n\u00facleo familiar, que se presta a criar tantas enfermedades del esp\u00edritu, es donde deber\u00eda alimentarse de amor, de deseo de cuidar a los dem\u00e1s y de esperanza toda vida humana. El secreto de la familia de Nazaret nos lo recuerda, si logramos o\u00edr su silencio entre la barah\u00fanda de ruidos y luces y mu\u00f1ecos barbudos vestidos de colorado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios es el nombre que damos a lo que nos es imposible por exageradamente bueno. Anhelamos cosas que no tienen la menor probabilidad de realizarse, pero precisamente eso es anhelar. 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