{"id":491,"date":"2026-02-01T08:30:00","date_gmt":"2026-02-01T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/?p=491"},"modified":"2026-03-08T20:16:46","modified_gmt":"2026-03-08T19:16:46","slug":"juan-luis-vives-y-tomas-moro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/juan-luis-vives-y-tomas-moro\/","title":{"rendered":"Juan Luis Vives y Tom\u00e1s Moro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"is-style-text-annotation has-medium-font-size is-style-text-annotation--1\">Conferencia, 27 de noviembre de 2025<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos a los erasmistas m\u00e1s fil\u00f3sofos y con mayor producci\u00f3n literaria. Como anunci\u00e9, son, sobre todo, respectivamente, el pedagogo y el pol\u00edtico pr\u00e1ctico \u2013en quien se comprob\u00f3 qu\u00e9 tremendo odio suscitar\u00e1 en general siempre un partidario real de la <em>philosophia Christi<\/em>\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antepongo al resto de esta conferencia algunas muy verdaderas y no menos maravillosas frase de Vives en su <em>De initiis, sectis et laudibus philosophiae <\/em>(1518): \u201cLa filosof\u00eda es el don m\u00e1s grande y mejor que nos dieron los dioses: solo ella puede hacer perfectos a los hombres y conducirlos a vivir bien y bienaventuradamente, que es la cifra de todos los deseos\u2026 Por la filosof\u00eda nuestra vida se restituy\u00f3 a su humanidad originaria\u2026 <em>Un d\u00eda solo vivido bien y con sujeci\u00f3n a sus preceptos deber\u00eda anteponerse a toda la inmortalidad\u201d<\/em> (la cursiva es m\u00eda, desde luego).<\/p>\n\n\n\n<p>Moro era una docena de a\u00f1os mayor que Vives: naci\u00f3 este en el principio de 1493, cuando Moro cumpl\u00eda los quince a\u00f1os. Invierto el orden de mi exposici\u00f3n en testimonio de mi amor superior al valenciano.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto centenario de la muerte de <strong>Vives<\/strong> (1940) suscit\u00f3 algunos trabajos sobre \u00e9l en nuestro \u00e1mbito cultural, y en especial un par de trabajos de Ortega en la Argentina y una antolog\u00eda ligeramente comentada del trasterrado Joaqu\u00edn Xir\u00e1u, en M\u00e9xico, quiz\u00e1 suscitada por lo escrito por Ortega. El doctor Mara\u00f1\u00f3n a\u00f1adi\u00f3 un libro que sorprende por su escaso inter\u00e9s, ya que la mayor parte de sus breves p\u00e1ginas est\u00e1 dedicada a cuestiones de medicina, dieta y patolog\u00eda. Mara\u00f1\u00f3n destaca que no hay hombre conocido del siglo XVI que no sufriera gota \u2013en efecto, fue dolencia de nuestros pensadores de hoy, como de Erasmo, los reyes, papas y emperadores que se encuentran en los m\u00e1rgenes de nuestro relato\u2026\u2013. Y como Vives escribi\u00f3 unos maravillosos textos de vida cotidiana, que han sido mucho tiempo \u2013y deber\u00edan seguir siendo\u2013 un m\u00e9todo estupendo para ejercitarse en aprender lat\u00edn, Mara\u00f1\u00f3n dispone de un muestrario muy rico sobre c\u00f3mo com\u00edan, cuando pod\u00edan comer, los personajes alcanzados por la gota.<\/p>\n\n\n\n<p>Xir\u00e1u, en cambio, proporcion\u00f3 al p\u00fablico general una introducci\u00f3n al pensamiento de Vives que es en realidad una breve antolog\u00eda de la inmensa obra del humanista. Dec\u00eda all\u00ed Xir\u00e1u que la filosof\u00eda del Renacimiento vale por las fecundas simientes que encierra, debido a que, lejos de ser un punto final se asemeja m\u00e1s bien a \u201cun crisol henchido de c\u00e1lidas esperanzas\u201d. Esta \u00faltima palabra se ajusta, ya vemos, mal a los sufrimientos y las decepciones, siempre en crecida, que tocaron a Erasmo y a sus disc\u00edpulos, pero se corresponde en cambio bien con cuanto produjeron pese a todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Xir\u00e1u se basaba en una interesante triple distinci\u00f3n entre humanismos. Hay, sostuvo, un humanismo italiano, esencialmente literario; otro germ\u00e1nico, mucho m\u00e1s propenso a la revuelta intelectual contra el pasado, y no solo cr\u00edtico de su pretendida barbarie literaria; y otro tercero, este en el que estamos interesados nosotros, o sea, el que ahonda en la filosof\u00eda, la moral y la doctrina cristiana sin las alharacas de la herej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cierto, Vives escribi\u00f3 siempre en lat\u00edn; Moro escribi\u00f3 en lat\u00edn su <em>Utop\u00eda<\/em>, pero en lengua vern\u00e1cula el <em>Di\u00e1logo sobre el consuelo en la tribulaci\u00f3n<\/em> y, desde luego, las cartas familiares desde la Torre de Londres.<\/p>\n\n\n\n<p>El lema escogido por Vives como ense\u00f1a vital fue <em>Sine querella<\/em>. Veamos hasta qu\u00e9 punto c\u00f3mo se trataba de la expresi\u00f3n de un deseo imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 elogios encendidos dedica Vives a Valencia cuando tiene que vivir desterrado de ella, o sea, pr\u00e1cticamente toda su vida! A\u00fan no hace muchos a\u00f1os que plumas exageradamente piadosas y chovinistas silenciaban e incluso camuflaban los or\u00edgenes familiares y las desgracias de los Vives, bas\u00e1ndose en que hasta hace sesenta a\u00f1os no se tuvo constancia de la verdad. Alguna loa a Vives es sincer\u00edsima, me parece, en su rechazo de lo que hace esos pocos a\u00f1os no pasaba de la categor\u00eda de rumor. El meritorio traductor Lorenzo Riber, poeta mallorqu\u00edn, sacerdote y miembro de la RAE, traductor de toda la obra del humanista, atendi\u00f3 para su negativa a hacerse eco del rumor a la verdad palmaria de las fuertes cr\u00edticas de Vives al juda\u00edsmo y la intensidad cristiana de sus m\u00faltiples textos morales, filos\u00f3ficos y apolog\u00e9ticos. Pero ahora ya no caben dudas: los Vives no solo eran <em>marranos<\/em>, sino que mantuvieron en casa una sinagoga, cuyo rabino era el primo del fil\u00f3sofo, y la Inquisici\u00f3n sorprendi\u00f3 a aquellas gentes en plena liturgia. El catastr\u00f3fico resultado fue que el padre de Vives fue quemado en la hoguera, cuando el humanista ten\u00eda 30 a\u00f1os; siete a\u00f1os despu\u00e9s, los restos de la madre \u2013que hab\u00eda muerto hac\u00eda ya mucho, en una epidemia de peste\u2013 fueron desenterrados y quemados. Ambas barbaridades sucedieron en Valencia. Vives sali\u00f3 muy joven de ella para no regresar jam\u00e1s y, de hecho, ni siquiera volvi\u00f3 a pisar suelo espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda empezado sus estudios human\u00edsticos en la nueva Universidad de Valencia. A medida que el proceso inquisitorial avanzaba, su padre tom\u00f3 la providencia de mandarlo, en efecto, a la Sorbona, en Par\u00eds. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, el estudiante pas\u00f3 a Brujas, de la que hizo su casa por largo tiempo. Ortega dec\u00eda que Vives march\u00f3 a la Europa del Norte \u201cpara conseguir olvidar no poco de lo aprendido en Valencia y Par\u00eds\u201d. Pero hay que saber que Ortega, como todo el mundo entonces, ignoraba la tragedia familiar. Por lo dem\u00e1s, es verdad que Vives necesitaba respirar fuera del ambiente a\u00fan escol\u00e1stico cerrado de Par\u00eds. \u00c9l, como Erasmo, ten\u00eda horror ya simplemente a la expresi\u00f3n latina, b\u00e1rbara, <em>g\u00f3tica<\/em> del aristotelismo en sus varias modalidades universitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00f3 de profesor dom\u00e9stico de una familia de comerciantes valencianos y termin\u00f3 cas\u00e1ndose con la hija peque\u00f1a de la casa. Era entonces, al decir de Ortega, al mismo tiempo el primer latinista del mundo \u2013no menor fue el elogio que Erasmo mismo hizo de su joven amigo\u2013 y el primer lancero en las huestes de Erasmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Trab\u00f3 amistad con este y con Moro en la Universidad de Lovaina, que lo atrajo con el formidable prestigio que estaba por entonces tomando esa casa de estudios. All\u00ed goz\u00f3 de la protecci\u00f3n de personajes que tambi\u00e9n sosten\u00edan las econom\u00edas de Erasmo. Fueron esos a\u00f1os los de viajes por las ciudades flamencas y las primeras obras; pero todo se ennegreci\u00f3 cuando, estando Vives cargado de deudas, muri\u00f3 en un accidente su mecenas. Se acogi\u00f3 de nuevo a Brujas y rechaz\u00f3, consecuente con su miedo y, al parecer, su juramento de no volver a Espa\u00f1a, la c\u00e1tedra en Alcal\u00e1 que hab\u00eda defendido Antonio de Nebrija. No se le pod\u00eda ofrecer nada superior a esto en los dominios de Carlos Quinto.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio de en Alcal\u00e1, en 1523 decidi\u00f3 instalarse en Corpus Christi, en Oxford, en un lectorado que le daba acceso a la corte y, pronto, a la amistad con la desdichada reina Catalina. De hecho, intervino sin habilidad en el problema del divorcio real, de modo que todas las circunstancias adversas terminaron por expulsarlo de Inglaterra y, contando con cierto liviano favor pecuniario del emperador Carlos, vivi\u00f3 sus a\u00f1os de mayor producci\u00f3n y menor salud en Brujas. All\u00ed muri\u00f3 bastante prematuramente, en 1540. Era territorio dominado por la corona espa\u00f1ola, pero, aunque en \u00e9l \u2013y en cualquier parte de Europa\u2013 se sent\u00eda en peligro tanto si callaba como si hablaba, no fue molestado por sus ideas sociales, pedag\u00f3gicas y religiosas. Llama, desde luego, la atenci\u00f3n su acendrado cristianismo, siendo como fue su vida. Tambi\u00e9n hay en esto un paralelo claro con la actitud, los peligros y los silencios de Erasmo, igualmente un cristiano radical contra los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos en los que se vio envuelto. En fin, ya vemos hasta qu\u00e9 punto fue elegante exageraci\u00f3n disparatada la frase de Ortega acerca de que a Vives no le pas\u00f3 nada en su vida, de modo que su biograf\u00eda podr\u00eda ser r\u00e1pida: naci\u00f3, estudi\u00f3, escribi\u00f3 y muri\u00f3; y que sinti\u00f3 todos los conflictos de su tiempo, pero no hizo sino estudiar y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en su \u00e9poca, cuando un joven flamenco escribi\u00f3 sobre la persona y la obra de Vives, lo llam\u00f3 \u201cantrop\u00f3logo\u201d, el primero entre los fil\u00f3sofos que merecer\u00eda plenamente este apelativo. El juicio global de Ortega, que ve\u00eda en Vives la pasi\u00f3n de la seriedad y la sinceridad, la mezcla rara de talento \u2013no genial\u2013 y excelente buen sentido, es que se trat\u00f3 del \u201cprimer hombre en quien despierta liger\u00edsimamente la sospecha de que m\u00e1s all\u00e1 de la cultura medieval y de la seudocultura de su tiempo renovada en la antig\u00fcedad, hay otra cosa. Y entrev\u00e9, o m\u00e1s bien, a ciegas palpa que esa cosa, esa posible futura cultura, ser\u00e1 una cultura inspirada en la utilidad de los saberes y no por ninguna est\u00e9ril contemplaci\u00f3n; en fin, que su m\u00e9todo consistir\u00e1 en la experiencia. La cultura habr\u00e1 de ser <em>sobria, \u00fatil y emp\u00edrica<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En su <em>Tratado sobre la concordia y la discordia<\/em> proclama Vives que nada se necesita tanto como la primera. Lo que sucede es, adem\u00e1s, que cabe hallarla, e incluso que ya hay un mundo entre los hombres en el que la paz es posible. Se est\u00e1 refiriendo al m\u00ednimo mundo de los intelectuales puros en mitad de las fabulosas turbulencias de la primera parte del siglo XVI, o, para ser m\u00e1s exactos, al c\u00edrculo de los amigos de Erasmo, que en realidad eran todos disc\u00edpulos del sabio y seguidores, con matices diferenciales, de la <em>philosophia Christi<\/em> que este ense\u00f1aba y practicaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es que la antropolog\u00eda que sosten\u00eda Vives \u2013y que ya sabemos que ten\u00eda poco de experiencia vivida en primera persona\u2013 proclama, quiz\u00e1 m\u00e1s judaica que cristianamente, que el hombre es un <em>animal santo<\/em>. No creo que nadie m\u00e1s haya empleado esta expresi\u00f3n, aunque en lo concreto de su desarrollo est\u00e1 objetivamente muy en consonancia con aquello famoso de Maurice Blondel joven, casi cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s: que la filosof\u00eda debe ser la santidad de la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, en efecto, semejante tesis se apoya en la convicci\u00f3n de que \u201cla raz\u00f3n siempre instiga al amor\u201d; aparte de que \u201cno hay bondad si no hay conocimiento\u201d. A lo que se a\u00f1ade que \u201cel deleite es un verdadero gozo sin mezcla de dolor ni de tristeza y que dura mucho tiempo; lo dan sobre todo las cosas espirituales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la voluntad la que puede hacer caso omiso de la raz\u00f3n, que no por eso cambiar\u00e1 nunca su discurso; pero la voluntad no puede rebelarse contra la raz\u00f3n si no nos despojamos antes de la dignidad humana. Pues la raz\u00f3n es la naturaleza misma de los humanos, as\u00ed que renunciar a ella es volverse animal salvaje, por un lado, y por otro, inferir a Dios una ofensa. Es muy interesante observar que la palabra <em>guerra<\/em>, en lat\u00edn, se dice <em>bellum<\/em>, que hay que admitir que est\u00e1 cercanamente emparentada con <em>bellua<\/em>, las bestias salvajes; pero el caso es que estas no conocen la perversi\u00f3n de hacer la guerra, mientras que el hombre degradado s\u00ed. En realidad, cuando un ser humano se atiene a la raz\u00f3n, o sea, somete a esta su voluntad, es sencillamente un cristiano: se ha restituido en su plena humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual de esencial que la raz\u00f3n es en nosotros el lenguaje, otro don que no compartimos con el resto de los animales m\u00e1s que en alguna fase muy b\u00e1sica, previa a la plenitud de nuestra universal competencia en al menos una lengua. Pero es que tanto las palabras como el gesto del rostro son puros medios para entrar en comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso s\u00ed: la degradaci\u00f3n del hombre se ha iniciado por su deseo de ser mucho m\u00e1s de lo que es, por su deseo de ser Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que a cada uno nos corresponde es elevar y dignificar a todos los seres humanos a los que tengamos acceso. La moral cristiana pone aqu\u00ed los fines y la psicolog\u00eda, los medios.<\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s de Vives por la paz p\u00fablica no lo desvi\u00f3 nunca de su convicci\u00f3n esencial: esa paz presupone la paz interior de cada persona. Todos tenemos, pues, que empezar nuestro trabajo social apaciguando las pasiones desencadenadas. El arranque de la rebeli\u00f3n de todas ellas est\u00e1, claro que s\u00ed, en la soberbia: \u201cmientras pone todos sus conatos en ser m\u00e1s que \u00e1ngel, viene as\u00ed a ser menos que hombre\u201d. El mecanismo es sencillo: la estupidez de la soberbia ir\u00e1 enseguida unida a la envidia, que no solo engendra la in\u00fatil ira, sino que pasa a la acci\u00f3n de la venganza en cuanto tiene ocasi\u00f3n. Con este ciclo infernal, la paz se hace imposible en todas sus formas.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia que m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n \u2013por tanto, la que m\u00e1s suspicacias peligrosas despert\u00f3\u2013 es el rechazo tajante de Vives a cualquier guerra. Todas las guerras son civiles, proclam\u00f3, \u201cy no hay hombre que pueda hacer l\u00edcitamente guerra a otro sin caer en pecado\u201d. Hay que empezar por amar a los mism\u00edsimos turcos que no cejan en su amenaza destructiva. \u201cNo veas a un solo hombre en el mundo sin pensar que es tu hermano\u201d. Y en lo que hace a la pol\u00edtica interna de las naciones, la asistencia social es un deber. Hasta el punto de que para organizarla siquiera en Brujas dise\u00f1\u00f3 un ampl\u00edsimo programa de gran inter\u00e9s a\u00fan ahora. Un punto constante y central es en \u00e9l que hay que dignificar al m\u00edsero d\u00e1ndole trabajo, de modo que el auxilio de la sociedad no cabe sin enrolar a quien lo recibe en un puesto productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con estos fundamentos, ya se comprende la importancia que el desterrado valenciano concedi\u00f3 a la pedagog\u00eda, precisamente basada en la psicolog\u00eda emp\u00edrica y cient\u00edfica. Por cierto que empieza advirtiendo tajantemente que \u201cnunca ser\u00e1 buena la ense\u00f1anza que se vende\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto hay en la ciencia estuvo primero encerrado en la naturaleza \u201cde modo semejante a como las perlas se encuentran en las conchas o las piedras preciosas en la arena\u201d. Y es bastante excepcional, aunque no tanto entre erasmistas, la universalidad con que se piensa todo ello: en el tratado sobre <em>Los deberes del marido<\/em>, dice Vives que no recuerda \u201chaber visto ninguna mujer docta que fuera impura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Veo la clave de la pasi\u00f3n pedag\u00f3gica de Vives en un pasaje de su estupendo tratado <em>De subventione pauperum<\/em> (<em>Del socorro de los pobres<\/em>, en la elegante versi\u00f3n de Riber). Comenta en este lugar un maravilloso acierto del poeta latino Marcial, que calificaba al amor de <em>magnes amoris<\/em> (im\u00e1n del amor). Vives escribe: \u201cel amor de nada se ocasiona m\u00e1s verdaderamente que del amor\u201d. Y podemos cerrar \u2013tan provisionalmente, ay\u2013 este deleite de repasar textos de nuestro fil\u00f3sofo con esta aplicaci\u00f3n osada de sus principios: \u201cComo no hay cosa m\u00e1s agradable al hombre que el que se conf\u00ede en \u00e9l, as\u00ed tampoco ninguna es tan agradable a Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tom\u00e1s Moro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que el mejor lema posible para empezar a hablar de Moro lo proporciona Vives en su <em>Introductio ad sapientiam<\/em>: \u201cLo que sabes no lo pregonen tus palabras sino tus obras\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La infancia de Tom\u00e1s Moro transcurri\u00f3 en un ambiente econ\u00f3mico y social bien diferente del de los casos de Erasmo y Vives: en Londres, hijo de un juez y caballero, paje infantil del arzobispo de Canterbury, o sea, del lord canciller. Este personaje, John Morton, quiso que avanzaran sus estudios en Oxford, pero pronto Tom\u00e1s regres\u00f3 a Londres a formarse como jurista en las mismas instituciones en que hab\u00eda participado su padre. En 1496, cuando solo ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, empez\u00f3 a trabajar como abogado. Hubo enseguida un muy curioso par\u00e9ntesis de cerca de tres a\u00f1os, 1501-1504, en que ingres\u00f3 en la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tercera_orden_de_San_Francisco\">Tercera Orden de San Francisco<\/a> y vivi\u00f3 en un monasterio <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Orden_de_los_Cartujos\">cartujo<\/a>, entregado a la pr\u00e1ctica religiosa. Conserv\u00f3 de este per\u00edodo duros ejercicios asc\u00e9ticos, pero en 1504 era ya miembro del Parlamento y hombre casado. Lleg\u00f3 a sheriff de la ciudad de Londres.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la coronaci\u00f3n de Enrique VIII fue creciendo la amistad entre el rey y el jurista escritor, amigo y hasta colaborador de Erasmo y de Vives. En 1517 era miembro del Consejo Real y diplom\u00e1tico de la m\u00e1xima confianza de Enrique. Despu\u00e9s obtuvo los cargos de m\u00e1ximo honor de las universidades de Oxford y Cambridge, hasta que la cima de su carrera pol\u00edtica fue el nombramiento de Lord Canciller en 1529, preferido al entonces arzobispo de Canterbury \u2013lo que era rar\u00edsima excepci\u00f3n\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sobre todo en este momento cuando ocurren los acontecimientos m\u00e1s sombr\u00edos y debatidos de la vida de Moro: de las diatribas preferentemente literarias contra las cabezas intelectuales del protestantismo, pas\u00f3 a la represi\u00f3n violenta, seg\u00fan la justicia vigente entonces. Hubo quemas de herejes, flagelaciones, c\u00e1rceles. Moro protest\u00f3 en favor de su escasa o indirecta participaci\u00f3n en aquellas crueldades, que adem\u00e1s contradicen sus principios filos\u00f3ficos. Hay una expresi\u00f3n de reserva acerca de estos problemas en el escrito en que Juan Pablo II proclamaba a Moro patr\u00f3n de los pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed, el c\u00e9lebre conflicto del divorcio del rey \u2013hab\u00edan escrito a dos manos incluso la defensa de los siete sacramentos, que tanto prestigio teol\u00f3gico concedi\u00f3 a Enrique, <em>defensor fidei<\/em>\u2013 signific\u00f3 el heroico declive y el terrible final de estas glorias: en 1530 no firm\u00f3 la carta de nobles y prelados que solicit\u00f3 al papa la anulaci\u00f3n del matrimonio real; en 1532 renunci\u00f3 a su cargo de canciller; dos a\u00f1os despu\u00e9s se neg\u00f3 a firmar el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Acta_de_Supremac%C3%ADa\">Acta de Supremac\u00eda<\/a> que daba de hecho nacimiento a la Iglesia anglicana. Esta acci\u00f3n sab\u00eda bien Moro que lo condenaba, porque as\u00ed constaba en el Acta misma que hab\u00eda de pasar a quienes se resistieran a la voluntad brutal de Enrique VIII. En efecto, en la primavera de 1535 qued\u00f3 recluido en la Torre de Londres y fue decapitado el 6 de julio. Erasmo hab\u00eda escrito que <em>No hay nada m\u00e1s tranquilo y alegre que la virtud<\/em>, y enseguida dedicaremos el tiempo que sea posible al realmente hermoso tratado escrito en la Torre, <em>Sobre el consuelo en la tribulaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Moro fue <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Beatificado\">beatificado<\/a> por la Iglesia cat\u00f3lica en 1886 y fue <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Canonizado\">canonizado<\/a> como m\u00e1rtir en 1935 (se observar\u00e1 que nada menos de 400 a\u00f1os despu\u00e9s de su ejecuci\u00f3n). La <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Iglesia_anglicana\">Iglesia anglicana<\/a> lo considera en la actualidad un m\u00e1rtir de la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Reforma_protestante\">Reforma protestante<\/a>, y lo ha incluido, bastante sorprendentemente, en 1980 en su santoral.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia de veinte a\u00f1os en la redacci\u00f3n de los dos libros que paso a comentar muy ligeramente obra, desde luego, en favor de la madurez humana mucho mayor que me parece encontrar en el <em>Di\u00e1logo<\/em>. <em>Utop\u00eda<\/em> no es, lo confieso, un texto de mi agrado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en este libro una incongruencia entre los principios de la <em>Philosophia Christi<\/em> y las recetas, a veces claramente totalitarias, con las que se recomienda un gobierno y un orden social perfectos. Me echa para atr\u00e1s esta livian\u00edsima interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n como genio inicial del totalitarismo, que se lee entre l\u00edneas por todas partes. Un error capital pero frecuent\u00edsimo en la interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, se est\u00e1 de acuerdo con la doctrina general del erasmismo sobre la bestialidad de las guerras, a lo que se a\u00f1ade que las que tendr\u00edan un verdadero motivo para ser declaradas precisamente no lo son, de tan claramente peligrosas para todos como resultar\u00edan. Y se reconoce que \u201cDios ama m\u00e1s a quien estudia su obra\u201d; y que, como la vida humana est\u00e1 por encima de todas las riquezas del mundo, y en ocasiones no queda otra que ser ladr\u00f3n, hay una b\u00e1sica injusticia y una manifiesta inutilidad en el derecho penal.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se defiende que la felicidad estriba en el libre cultivo de la inteligencia y que el dinero es casi necesariamente fuente de perversiones, de modo que se lo proh\u00edbe en la isla bien ordenada \u2013que parece una imagen del futuro de Gran Breta\u00f1a bajo un rey tan interesante como Enrique VIII\u2013. Se alaba a la Creaci\u00f3n y se est\u00e1 cerca del principio estoico de que se debe vivir adecu\u00e1ndose a la naturaleza, porque hay placeres de los que no se derivan males y, por tanto, es muy bueno gozarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, nada podr\u00eda ser m\u00e1s conforme con el alma de Erasmo que escribir filosof\u00eda moral y pol\u00edtica al margen de la impol\u00edtica e in\u00fatil filosof\u00eda de las escuelas regulares de ella en la universidad. Reci\u00e9n instalada la dinast\u00eda Tudor, hay cosas mucho m\u00e1s urgentes que hacer que dedicarse a comentar <em>ex cathedra <\/em>viejos textos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay el lado oscuro de esta rep\u00fablica que crecer\u00e1 quiz\u00e1 un d\u00eda bajo los auspicios de la ben\u00e9fica monarqu\u00eda inglesa, aunque de momento se la piense ya mismo posible en el Nuevo Mundo \u2013la exposici\u00f3n de la doctrina corre a cargo de un fant\u00e1stico navegante m\u00e1s experimentado que Col\u00f3n, Vespucio y, perm\u00edtaseme el anacronismo, Magallanes\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx aplaud\u00eda ciertos rasgos ingenuos de esta Utop\u00eda, pero lo grave son sus lejanas consecuencias exageradas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la isla perfecta futura nada es privado: hasta las casas se cambian por sorteo cada diez a\u00f1os. No hay abogados, supuesta la invulnerable moralidad de los individuos felices. Las medidas punitivas son, pues, autom\u00e1ticas: el que solicita un cargo, en vez de ser llamado a \u00e9l por el Senado o sus delegados, queda eliminado del concurso para ocuparlo. O, por poner otro ejemplo de este automatismo: es claro que a nadie se le ocurrir\u00e1 que vaya a ser discutido en los \u00f3rganos administrativos correspondientes un asunto que se presenta el d\u00eda mismo en que alguien intente aprobarlo o rechazarlo. Pero es que se librar\u00e1 a Utop\u00eda de todos los extranjeros; se establecer\u00e1n para los matrimonios medidas p\u00fablicas que recuerdan a las barbaridades que va dibujando socarronamente S\u00f3crates ante los hermanos mayores de Plat\u00f3n en los libros de la <em>Politeia <\/em>plat\u00f3nica \u2013tamizadas por un toque cristiano m\u00ednimo\u2013. Se organiza, desde luego, un sistema estupendo de eutanasia que no queda en manos de los particulares. Todo el mundo \u2013incluidas las mujeres\u2013 tiene que llevar su uniforme, aunque pueda variar este de oficio en oficio. La obligatoriedad del trabajo es cosa evidente, aunque se limita a seis horas la labor que compromete al cuerpo y se establece como principio que haya exenci\u00f3n de estos ejercicios todo el tiempo que sea posible, a fin de que quepan horas de dedicaci\u00f3n a la inteligencia \u2013si bien no queda lejos la sugerencia de que tiene que haber un \u00edndice de libros prohibidos, claro est\u00e1\u2013. Y es elocuente c\u00f3mo hay que salvaguardar el buen orden una vez logrado \u2013y lleno de resortes que no tienen que ver con arbitrariedades personales\u2013: se considerar\u00e1 delito capital deliberar sobre asuntos de inter\u00e9s com\u00fan fuera del Senado o de los comicios p\u00fablicos competentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se completan estas medidas con prescripciones peregrinas, de las que dir\u00edamos hoy que invaden el fuero interno de las personas: \u201cantes de acudir al templo \u2013cosa de la que no cabe zafarse\u2013 en los d\u00edas de fiesta, las mujeres se echan en las casas a los pies de sus maridos y los hijos a los de sus padres, confesando sus pecados\u2026y piden su perd\u00f3n\u201d. Por otra parte, la religi\u00f3n p\u00fablica y oficial es absolutamente ecl\u00e9ctica, en un rasgo futurista que es bastante natural a la altura de 1516.<\/p>\n\n\n\n<p>Rep\u00e1rese en la intimaci\u00f3n, de aspecto no antip\u00e1tico, que dice: \u201crepresenta la obra que se te ha encomendado lo mejor que puedas y no trastornes su conjunto solo porque te acordaste de un fragmento m\u00e1s ingenioso de otra\u201d. Si releemos, no nos quedar\u00e1n a trasmano evocaciones muy perturbadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vida misma depar\u00f3 a Moro mucha m\u00e1s sabidur\u00eda: le hizo experimentar un r\u00e9gimen tir\u00e1nico antes de que se cerrara en rep\u00fablica totalitaria, pero en camino de convertirse en puro r\u00e9gimen de terror. Corri\u00f3 la suerte de Thomas Becket ante Enrique II siglos antes. Y la doctrina fue otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos golpea en la primera p\u00e1gina del <em>Di\u00e1logo del consuelo en la tribulaci\u00f3n<\/em> la honda queja del joven asediado por el retorno de los otomanos a Hungr\u00eda: \u201cel mayor consuelo que un hombre puede tener es ver que pronto se ir\u00e1 de aqu\u00ed\u201d, a saber: de esta vida y este mundo. El desesperado pide a quien m\u00e1s sufre, su t\u00edo condenado, \u00e1nimos para soportar la vida, y los recibe con la abundancia de 300 p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo esencial es que, muy en la l\u00ednea de Vives, se conf\u00ede en Dios, que no es lo mismo que tentarlo. La providencia tendr\u00e1 siempre ante esta confianza dos caminos: o suscitar\u00e1 como de la nada consejeros y maestros convenientes, o ella misma, Dios mismo, ense\u00f1ar\u00e1 al atribulado desde lo \u00edntimo de este, conforme a la expresi\u00f3n de Agust\u00edn: <em>Deus interior intimo meo<\/em>. Posiblemente la exclamaci\u00f3n m\u00e1s personal de todo este admirable texto es la que, ya cerca de su fin, dice que el suplicio que se est\u00e1 viviendo \u201cno es ni la mitad de duro que si pudieran llevarme a un pa\u00eds tan desconocido que Dios no fuera capaz de saber d\u00f3nde estaba ni de encontrar la manera de llegar a m\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a> Lo segundo es advertir la distancia formidable y salv\u00edfica que separa al cuerpo del alma en la angustia: porque no hay manera de no sentir lo que se est\u00e1 sintiendo, pero el alma no est\u00e1 forzada, como lo est\u00e1 el cuerpo, a llenarse entonces del mismo sufrimiento. Hay recursos para ella, muchos recursos. Aunque sea una verdad de primer orden que quien no se apiada del dolor corporal que tiene delante, en su pr\u00f3jimo, es que apenas se compadece, diga lo que diga, del invisible sufrimiento del alma del otro. Incluso con dos citas cl\u00e1sicas se debe llevar esta verdad al extremo: Ambrosio escribi\u00f3 que matamos a quienes no ayudamos pudiendo hacerlo; y Agust\u00edn matiz\u00f3 con cierta iron\u00eda: da a todo el que te pida, pero no todo lo que te pida.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero de tales recursos es quiz\u00e1 el m\u00e1s profundo y verdadero, juzgo yo: el consuelo inicial viene del hecho mismo de desear de veras que Dios nos consuele. Es terrible la acidia, el no hacer nada, el grado m\u00e1ximo del pecado de pereza, que es estar desconsolado y no buscar ni pedir consuelo. Ya as\u00ed nos hemos elevado cien yardas por encima de las elocuencias fastidiosas de Boecio en su prisi\u00f3n. En efecto, quien se conf\u00eda al divino consuelo hace algo mucho m\u00e1s razonable que exigir ser aliviado como a \u00e9l primero se le ocurre. Deja a Dios el campo libre para que ayude como \u00c9l quiera, que siempre ser\u00e1 infinitamente mejor que como yo creer\u00eda ayudarme. Y en el mismo momento en que un hombre deposita as\u00ed su anhelo en el amor divino, entiende realmente que, si persevera en la decisi\u00f3n justa que lo tiene esperando al verdugo, ya esto est\u00e1 transformando ahora \u201cel dolor en gloria\u201d. \u00bfO es que no llor\u00f3 el Cristo, de quien no consta que riera, por m\u00e1s que lo haya sostenido espl\u00e9ndidamente Erasmo? Hay que perseverar incluso en las l\u00e1grimas. Mar\u00edas escribi\u00f3 \u2013y me dec\u00eda en el retiro de su cuarto de trabajo\u2013 aquello tan cierto de que existen penas de las que no hay que consolarse \u2013y en ello, a\u00f1ade Moro, est\u00e1 exactamente el consuelo de ellas\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la vida humana alecciona siempre en el sentido de la paciencia, con una sabidur\u00eda superior a la nuestra. Bell\u00edsimamente escribe Moro que es verdad, claro est\u00e1, que rezar es mejor que beber, que hacer el bien es mejor que dormir, que ayunar es mejor que comer; pero son estupendos deberes comer, beber y dormir cuando es el tiempo apropiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega, con todo, la tentaci\u00f3n: regresar a la honra de la corte y a la vida familiar renunciando a lo que es justo. En este caso el procedimiento tiene tres pasos sucesivos: se terminar\u00e1 tambi\u00e9n aqu\u00ed por pedir ayuda, pero primero hay que resistir la tentaci\u00f3n y luego hay que despreciarla reconociendo lo que realmente es: una treta solapada del enemigo, bien distinta de la pelea abierta en que consiste la persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto de despreciar la tentaci\u00f3n Moro recurre a una sabidur\u00eda m\u00e1s antigua adapt\u00e1ndola con buen humor al caso fuerte presente: la realidad es que muchos se compran en esta vida el infierno con un dolor tal que, por menos de la mitad, podr\u00edan haberse comprado el cielo. Hay en Chesterton huellas de estos raptos joviales del pensador pol\u00edtico. Y es que los seres humanos, siendo tan necios, nos creemos todos perfectamente sabios. Nos ocurre como a aquel caracol que no quiso acudir a la fiesta de J\u00fapiter de bien que estaba en su casa. Como es natural, fue condenado a no abandonarla jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-style-section-1 has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained is-style-section-1--2\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:0\"><strong>Un par de indicaciones bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Juan Luis Vives, <em>Obras completas<\/em> (trad. y com. Lorenzo Riber). Madrid, Aguilar, 1947-48. 2 Vols.<\/li>\n\n\n\n<li>Xirau, Joaqu\u00edn Xir\u00e1u, <em>El pensamiento vivo de Juan Luis Vives<\/em>. Buenos Aires, Losada, 1944.<\/li>\n\n\n\n<li>Tom\u00e1s Moro, <em>Utop\u00eda<\/em> (trad. Agust\u00edn Millares Carlo), en: <em>Utop\u00edas del Renacimiento: Moro, Campanella, Bacon<\/em>. (ed. Eugenio \u00cdmaz: M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1941, pp. 37-140.)<\/li>\n\n\n\n<li>Tom\u00e1s Moro, <em>Di\u00e1logo de la fortaleza contra la tribulaci\u00f3n<\/em> (trad. \u00c1lvaro de Silva). Madrid, Rialp, 1988.<\/li>\n\n\n\n<li>Tom\u00e1s Moro<strong>, <\/strong><em>Un hombre solo: cartas desde la Torre, 1534-1535<\/em> (ed. y com. Alvaro de Silva). Madrid, Rialp, 1988.<\/li>\n\n\n\n<li>Jos\u00e9 Ortega y Gasset, <em>Vives o el intelectual<\/em> (ed. Paulino Garagorri), en: J. O. G., <em>Mirabeau o el pol\u00edtico, Contreras o el aventurero, Vives o el intelectual<\/em>. Madrid, Revista de Occidente en Alianza Editorial, 1986, pp. 77-146.<\/li>\n\n\n\n<li><em>A companion to Juan Luis Vives <\/em>(ed. Charles Fantazzi). Leiden y Boston, Brill, 2008.<\/li>\n\n\n\n<li>Enrique Garc\u00eda Hern\u00e1n, <em>Vives y Moro: la amistad en tiempos dif\u00edciles.<\/em> Madrid, C\u00e1tedra, 2016.<\/li>\n\n\n\n<li>Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as, <em>Luis Vives<\/em>. Barcelona, Taurus, 2020.<\/li>\n\n\n\n<li><em>The Cambridge companion to Thomas More<\/em> (ed. George M. Logan). Cambridge, Cambridge University Press, 2011.<\/li>\n\n\n\n<li>Anthony Kenny,<strong> <\/strong>Tom\u00e1s Moro (trad. \u00c1ngel Miguel Rend\u00f3n). M\u00e9xico, D.F., Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2014.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vives en su \u00abDe initiis, sectis et laudibus philosophiae\u00bb (1518): \u00abLa filosof\u00eda es el don m\u00e1s grande y mejor que nos dieron los dioses: solo ella puede hacer perfectos a los hombres y conducirlos a vivir bien y bienaventuradamente, que es la cifra de todos los deseos\u2026 Por la filosof\u00eda nuestra vida se restituy\u00f3 a su humanidad originaria\u2026 Un d\u00eda solo vivido bien y con sujeci\u00f3n a sus preceptos deber\u00eda anteponerse a toda la inmortalidad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":494,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[284,279,15,10,55],"tags":[130,13,35,136,92,289,280,32,283,175],"autores":[285,286],"class_list":["post-491","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias","category-conferencias","category-cultura","category-metafisica","category-filosofia-politica","tag-accion","tag-conciencia-moral","tag-consuelo","tag-dignidad-humana","tag-educacion","tag-estudio","tag-humanismo","tag-paz","tag-philosophia-christi","tag-razon","autores-luis-vives","autores-tomas-moro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=491"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions\/495"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media\/494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=491"},{"taxonomy":"autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/autores?post=491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}