{"id":487,"date":"2026-01-25T08:00:00","date_gmt":"2026-01-25T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/?p=487"},"modified":"2026-02-01T03:50:30","modified_gmt":"2026-02-01T02:50:30","slug":"erasmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/erasmo\/","title":{"rendered":"Erasmo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"is-style-text-annotation has-medium-font-size is-style-text-annotation--1\" style=\"padding-top:0;padding-bottom:0\">Conferencia, 16 de octubre de 2025<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer trimestre de este curso tratar\u00e9 de presentar a tres amigos que constituyen el n\u00facleo de la aristocracia intelectual de la primera mitad del agitad\u00edsimo siglo XVI. Uno, Erasmo, es el maestro de los otros dos, que vienen a ser el pedagogo, Luis Vives, y el pol\u00edtico, Tom\u00e1s Moro, de la <em>filosof\u00eda de Cristo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Vives no tuvo desde la primera adolescencia momento de plena paz; Erasmo y Moro disfrutaron de una primera mitad de la vida relativamente apacible, aunque estrecha y pobre el primero y holgada y brillante el segundo. Cuando se adentraron en la segunda, respecto de los tres vale una terrible expresi\u00f3n que emple\u00f3 Vives en una carta a Erasmo: no es ya lo que decimos y publicamos lo que nos pone en riesgos constantes y varios, sino que tambi\u00e9n lo hace sencillamente lo que pensamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desentra\u00f1emos, en la medida de las fuerzas, el problema de estos h\u00e9roes, en quienes se realiza la maravillosa frase con la que Karl Jaspers dio comienzo a su gran tratado <em>Filosof\u00eda<\/em>: que esta, la filosof\u00eda, es ante todo una audacia.<\/p>\n\n\n\n<p>Antepongo al resto de mis palabras dos de las claves del coraz\u00f3n de Erasmo: <em>No hay nadie tan violento a quien la raz\u00f3n no pueda doblegar ni dirigir hacia la virtud<\/em> (<em>Enquiridion<\/em>, V); <em>\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 escucharte Dios si t\u00fa, hombre, no atiendes al hombre? <\/em>(<em>Ibid. <\/em>VII).<\/p>\n\n\n\n<p>Ni Erasmo mismo sab\u00eda en qu\u00e9 a\u00f1o hab\u00eda nacido. Era el segundo hijo de una pareja no casada, que sufri\u00f3 luego una especie de broma pesada: mientras el padre del futuro Erasmo se encontraba trabajando en Roma, lo informaron err\u00f3neamente de la muerte de su mujer y decidi\u00f3 entonces entrar en religi\u00f3n. El ni\u00f1o, Geert, como su padre, result\u00f3 acogido en la escuela de un pueblo cercano a Rotterdam y pas\u00f3 luego a Utrecht, al coro catedralicio. Con unos diez a\u00f1os, su madre lo ingres\u00f3 en una instituci\u00f3n de la que hablamos bastante el curso pasado: la casa en Deventer de los Hermanos de la Vida Com\u00fan. De ese modo comenz\u00f3 su formaci\u00f3n en serio en humanidades y en la fe cristiana. Estamos situados aproximadamente en 1480. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, el chico es hu\u00e9rfano y sus codiciosos tutores lo trasladan a un convento a la antigua, donde vivi\u00f3 dos a\u00f1os amargos e infructuosos. Sus in\u00fatiles profesores no logran infundirle, desde luego, vocaci\u00f3n por sumarse a su regla. Fue no mucho despu\u00e9s un amigo quien lo convenci\u00f3 de que haci\u00e9ndose monje dispondr\u00eda de m\u00e1s tiempo y ocio para estudiar que escogiendo ninguna otra forma de vida. Le hizo caso, quiz\u00e1 a sus veinte a\u00f1os. La necesidad que le llev\u00f3 a dar este paso ten\u00eda que ser angustiosa, dado que en una carta escribi\u00f3 a un amigo que \u201clos hermanos no ten\u00edan otro prop\u00f3sito que destruir todos los dones naturales con golpes, reprimendas y severidades, para preparar las almas para el monasterio.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y comenz\u00f3 su actividad literaria como debelador de los autores escol\u00e1sticos, a los que llama directamente b\u00e1rbaros por su estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s fue ordenado presb\u00edtero, pese a que el monasterio hab\u00eda obstaculizado mucho su salud con sus severidades asc\u00e9ticas. Lo rescat\u00f3 del peligro de terminar sucumbiendo a ellas y a la oscuridad de su vida el obispo de Cambrai que lo hizo su secretario debido a su ya extenso conocimiento del lat\u00edn. Cuando este obispo no lo sigui\u00f3 necesitando, lo dej\u00f3 instalarse en Par\u00eds, de nuevo en condiciones penos\u00edsimas, que lo hicieron enfermar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez repuesto, obtuvo un oficio de instructor mucho m\u00e1s c\u00f3modo, entre arist\u00f3cratas, a\u00fan en Par\u00eds. Para sus alumnos prepar\u00f3 textos como los que Luis Vives, poco despu\u00e9s, compuso tambi\u00e9n y que siguen siendo muy interesantes para aprender lat\u00edn a trav\u00e9s de escenas y cuestiones de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 sea de esta \u00e9poca la adopci\u00f3n del nombre c\u00e9lebre <em>Desiderio Erasmo<\/em>. Ah\u00ed, primero en lat\u00edn y luego en griego, se expresan el deseo y el amor, en la orientaci\u00f3n de la filosof\u00eda neoplat\u00f3nica que iba conociendo este eterno estudiante. (Erasmo hab\u00eda sido, en todo caso, su nombre de bautismo.) Ortega dice bellamente que este hijo natural se proclama as\u00ed, en su nombre de predilecci\u00f3n, hijo solo del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Este per\u00edodo algo menos m\u00edsero lo llev\u00f3 a Inglaterra, siempre gracias a mecenazgos irregulares. Conoci\u00f3 entonces a Tom\u00e1s Moro, a\u00fan muy joven, al que llevaba una docena de a\u00f1os. Al correr de no mucho tiempo redact\u00f3 en colaboraci\u00f3n con este amigo una traducci\u00f3n del predilecto sat\u00edrico c\u00ednico Luciano de Samosata.<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00f3 a Par\u00eds, de donde lo expuls\u00f3 una epidemia de peste en 1501.<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a vivir en Lovaina y a publicar. Para entonces se sent\u00eda ya capaz de traducir del griego. De hecho, una sugerencia del humanista Lorenzo Valla \u2013que se hall\u00f3 en un manuscrito lovaniense traspapelado, y que criticaba puntos de la Vulgata bas\u00e1ndose en los originales griegos del Nuevo Testamento\u2013 estuvo en el inicio de la c\u00e9lebre traducci\u00f3n de este texto capital, que logr\u00f3 publicar, en medio de gran tormenta, a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1506, siempre en viaje por media Europa, se doctor\u00f3 de te\u00f3logo en Tur\u00edn. Pas\u00f3 una \u00e9poca fecunda y feliz en casa del famoso impresor veneciano Aldo Manucio; y despu\u00e9s, en Roma, aunque no logr\u00f3 avanzar en sus estudios de hebreo y arameo, continu\u00f3 su red de relaciones interesantes y agradables, mientras su celebridad crec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1509 public\u00f3 el <em>Elogio de la locura<\/em>, dedicado a Tom\u00e1s Moro, libro que ampli\u00f3 much\u00edsimo tanto su fama como las sospechas en torno a su pensamiento. Ten\u00eda entonces cuarenta a\u00f1os. El libro lleg\u00f3 a las siete ediciones en muy poco espacio de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00f3 luego entre Cambridge y Londres en la mencionada traducci\u00f3n del Nuevo Testamento. Contaba incluso con la amistad de Enrique VIII y con una prebenda eclesi\u00e1stica que cambi\u00f3, no muy legalmente, por un sueldo anual.<\/p>\n\n\n\n<p>Su siguiente puerto de acogimiento fue Basilea, debido a su amistad con el editor Froben. Recibi\u00f3 entonces, por fin, una renta casi rica como consejero del futuro emperador Carlos V, sin obligaci\u00f3n ni siquiera de vivir cerca del monarca. En 1516 se public\u00f3 la traducci\u00f3n latina, completamente rehecha respecto de la versi\u00f3n de la Vulgata, del Nuevo Testamento.<\/p>\n\n\n\n<p>Erasmo se estableci\u00f3 en Lovaina por un per\u00edodo algo m\u00e1s largo que tantos otros vividos en universidades inglesas, italianas y francesas. All\u00ed organiz\u00f3 el Colegio Triling\u00fce. A la muerte enseguida de alguno de sus mayores proyectores, Erasmo se sinti\u00f3 justamente solo ante la crecida de cr\u00edticos suyos de todo tipo, a la vez que Lutero concitaba cada vez m\u00e1s conflicto religioso. Intent\u00f3 Lutero atraer a su partido a Erasmo antes de separarse de la Iglesia romana. Pese al tono calmado y pacificador de la obra de Erasmo, los tiempos solo permitieron en adelante luchas y malentendidos. Un catedr\u00e1tico de Alcal\u00e1, Diego L\u00f3pez de Z\u00fa\u00f1iga, se erigi\u00f3 en m\u00e1ximo impugnador de Erasmo, en quien, al parecer, no encontraba nada sano ni v\u00e1lido. La posici\u00f3n exquisitamente neutral del pensador en esta \u00e9poca inicial de la Reforma logr\u00f3 que todo a su alrededor se volviera odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Erasmo se acogi\u00f3 a Basilea. Los peores ataques fueron cada vez m\u00e1s lleg\u00e1ndole del partido luterano. 1526 fue un a\u00f1o especialmente turbulento, porque Lutero contest\u00f3 al <em>De libero arbitrio<\/em> de Erasmo con su <em>De servo arbitrio<\/em>, del que hizo adem\u00e1s intensa propaganda en lengua vern\u00e1cula. Y a la vez comenz\u00f3 el proceso de separaci\u00f3n de Enrique VIII y Catalina, con lo que uno de los defensores cat\u00f3licos hasta entonces de Erasmo desapareci\u00f3 del tablero de la contienda generalizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvo Erasmo que escapar de Basilea cuando la conquist\u00f3 la Reforma y se acogi\u00f3 a la cercana y cat\u00f3lica Friburgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro a\u00f1o clave para el anciano escritor es 1535, en que Tom\u00e1s Moro fue decapitado en Londres y el nuevo papa, Pablo III, quiso nada menos que hacer cardenal a Erasmo. Ya para entonces hab\u00eda convertido este a la neutralidad y al empe\u00f1o por la unidad de la Iglesia en las claves de su vida p\u00fablica, de modo que rehus\u00f3 el capelo e incluso se mud\u00f3 otra vez a Basilea.<\/p>\n\n\n\n<p>En julio de 1536 acab\u00f3 con la vida del sabio su vieja enfermedad renal. Sus bienes se distribuyeron en gran medida a pobres y a estudiantes sin medios de la bella ciudad que hoy es suiza. Nada m\u00e1s natural que este rasgo de car\u00e1cter, quiz\u00e1 mejor de conducta, que Ortega le atribuy\u00f3: \u201cinsolidaridad cong\u00e9nita con todos y con todo\u201d. Yo preferir\u00eda suprimir este \u201ctodo\u201d\u2026 El mismo Erasmo dijo que de nada se alegraba m\u00e1s que de no haberse unido nunca a un partido.<\/p>\n\n\n\n<p>Trato de caracterizar ahora en general lo \u00edntimo del pensamiento de Erasmo. Un cap\u00edtulo de la brillante obra de Huizinga sobre nuestro autor comienza con estas palabras esenciales: \u201c\u00bfQu\u00e9 hizo de Erasmo el hombre de quien esperaban los contempor\u00e1neos la salvaci\u00f3n, el hombre de cuyos labios esperaban o\u00edr la palabra liberadora? Les parec\u00eda el portador de una nueva libertad mental, una nueva claridad, de la pureza y sencillez del conocimiento, de una nueva armon\u00eda vital justa y sana. Era para ellos como el sue\u00f1o de una riqueza recientemente descubierta, que \u00e9l solo deb\u00eda distribuir.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Opongamos a otras formas de pensar la palabra directa de Cristo, nada m\u00e1s y nada menos que la aut\u00e9ntica <em>philosophia Christi<\/em>, que quiz\u00e1 haya nacido con el designio de purificar la tradici\u00f3n, pero que tambi\u00e9n ser\u00e1 capaz de pasar a uno de los fundamentos de la impugnaci\u00f3n potente de ella que signific\u00f3 la Reforma. Se trata, ante todo, de una filosof\u00eda que ha de ser <em>vivida<\/em>, no <em>argumentada<\/em>. \u00bfO es que Cristo, adem\u00e1s de signos y par\u00e1bolas y diatribas, nos leg\u00f3 di\u00e1logos socr\u00e1ticos o lecciones de la Academia o el Liceo o el P\u00f3rtico?<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender y saborear la filosof\u00eda de Cristo basta tener el coraz\u00f3n henchido de fe y las manos prontas a trabajar en favor de la realizaci\u00f3n de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>philosophia Christi<\/em> no hac\u00eda, de hecho, sino elevar a estilo y dar forma racional a un sentimiento m\u00edstico hondamente arraigado en la forma de vivir de, entre otros grupos, los Hermanos de la Vida Com\u00fan. Nada tiene de extra\u00f1o que Luis Vives, educado en aquella misma atm\u00f3sfera, o, mejor, reeducado en ella tras su exilio traum\u00e1tico de la sociedad marrana de Valencia, se entregara tambi\u00e9n a ella con fervor, entrara en contacto personal con Erasmo, trabara con \u00e9l una amistad entra\u00f1able, lo alabara y lo defendiera contra los ataques de sus adversarios, lo estimara con singular veneraci\u00f3n y llegara a llamarlo, como Dante a Virgilio, su se\u00f1or, su maestro y su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>La afirmaci\u00f3n de la libertad frente a la autoridad y la tradici\u00f3n es el germen fecundo de todos los anhelos, los fervores, las esperanzas, las oposiciones, las luchas, las glorias y las cat\u00e1strofes que se suceden en Europa desde los comienzos de la Modernidad, exclama Joaqu\u00edn Xir\u00e1u en su librito sobre Vives; y ello en nadie es m\u00e1s evidente, ya entrado el siglo XVI, que en el peque\u00f1o grupo de los erasmistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este modo de interpretaci\u00f3n del cristianismo como filosof\u00eda estaba, en el sentir de Erasmo, tan profundamente unido a la necesidad de una radical reforma pedag\u00f3gica \u2013-exactamente como la so\u00f1\u00f3 enseguida Luis Vives\u2013 que literalmente escribi\u00f3 c\u00f3mo \u201cel papel de un buen pr\u00edncipe es el de no admirar nada de lo que glorifica el vulgo\u2026 Es vil e indigno de su parte sentir con el pueblo\u201d. He aqu\u00ed una indicaci\u00f3n de que el erasmismo sobrevivi\u00f3 m\u00e1s bien en una zona de la Ilustraci\u00f3n del XVIII que no en el caos del <em>ancien r\u00e9gime <\/em>que llen\u00f3 de guerras terribles y horrendas paces Europa en los dos siglos anteriores..<\/p>\n\n\n\n<p>Las bases del pensamiento de Erasmo est\u00e1n puestas en el libro inicial, de 1503, el <em>Manual del caballero cristiano<\/em>. Y el lector desprevenido sentir\u00e1 inicialmente la sorpresa de que est\u00e1 leyendo algo que le recordar\u00e1 mucho a la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>, de Tom\u00e1s de Kempis. En primer lugar, <em>miles<\/em> es <em>soldado<\/em>; y es que la vida aparece como una milicia, cuyo patr\u00f3n es el santo Job. Este mundo est\u00e1 basado en el mal y de \u00e9l vienen contra el alma escuadrones de vicios armados que la sitian y la bombardean. No dejemos de se\u00f1alar un rasgo moderno en este arranque del tratado de asc\u00e9tica: la mujer de la primera tentaci\u00f3n es en realidad la parte carnal del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en la vida mucho de invitaci\u00f3n constante a hacer traici\u00f3n: a pactar y rendirse con apariencias honorables y pasar as\u00ed a lo que entendemos que es una vida pac\u00edfica, cuando en realidad se trata de una vida que se ha pasado al bando contrario a Cristo. En realidad, es esto un remedo de vida y, en el fondo, tan solo muerte, porque la lejan\u00eda de Dios, que solo se obtiene mediante el uso perverso de la libertad, es exactamente ausentarse de la Vida. Por el c\u00famulo tremendo de traiciones a la verdad y al bien fue precisa la encarnaci\u00f3n del Hijo divino.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida aut\u00e9ntica ha de ser alimentada, y aqu\u00ed Erasmo deja ver un rasgo preluterano: este alimento no es la eucarist\u00eda primeramente, sino la Palabra divina, que la fe hace en realidad id\u00e9ntica al Hijo, al Logos, al Verbo. La cuesti\u00f3n es que el alma retenga la Palabra y logre llevarla hasta lo m\u00e1s \u00edntimo de sus entra\u00f1as. Si lo consigue, ser\u00e1 prueba de salud y multiplicaci\u00f3n de ella. Si est\u00e1 ya enferma, no la soportar\u00e1 y la vomitar\u00e1. Por otra parte, la Palabra misma se ha igualado al amor. Con mucha m\u00e1s vehemencia que los sombr\u00edos textos de Kempis, Erasmo se acoge a esta realidad de que sean lo mismo la Palabra y el Amor y, por lo mismo, Dios. El combate de Job ser\u00e1 doloros\u00edsimo probablemente; pero es una lucha desde el amor y la vida, contra el odio y la muerte. Lo que muestra que solo en el interior del coraz\u00f3n humano se levanta esta muerte tan todav\u00eda peligrosa y como viva que es el af\u00e1n de olvidar el combate en favor del bien arduo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfcu\u00e1les son nuestras armas, es decir, todo aquello que nos acerca a la salud de la recepci\u00f3n de la Palabra? Aqu\u00ed, de nuevo, un salto hacia el presente que a algunos nos emocionar\u00e1: tales armas son la oraci\u00f3n, desde luego, pero tambi\u00e9n la ciencia. La relaci\u00f3n entre ambas es extraordinaria: \u201cla oraci\u00f3n pide, pero la ciencia sugiere lo que hay que pedir\u201d, y ante todo, la ciencia dedicada a la Escritura, a las \u201cletras sagradas\u201d. El que se ejercita en ella y basa principalmente en ella su oraci\u00f3n, concibe en su esp\u00edritu un \u201cdeseo ardiente\u201d, el cual \u201chiere, como voz penetrante, los o\u00eddos de Dios\u201d. Y, en efecto, Dios habla, Dios habl\u00f3 de una vez por todas en la aventura inconcebible de su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo leer la Escritura no bastar\u00e1 -una nota de advertencia al luteranismo de izquierda, que enseguida estuvo en el centro de las guerras brutales que la primera Reforma suscit\u00f3 en el interior de Alemania. La Escritura se puede comparar a la almendra: leerla sin m\u00e1s es quedarse en la dureza y la amargura de su c\u00e1scara; pero es que najo el sentido literal est\u00e1 el oculto, dulce y nutritivo como no lo es ninguna otra doctrina: \u201csolo la doctrina de Cristo es toda pura, toda blanca, toda sincera\u201d, a diferencia de las ideolog\u00edas humanas. Ella es as\u00ed en s\u00ed misma, pero esto lo descubre m\u00e1s el estudio que la mera audici\u00f3n desatenta o falta de toda erudici\u00f3n y de toda educaci\u00f3n. Hay que abrirse los o\u00eddos para o\u00edr, porque de entrada el pecado de Ad\u00e1n nos los tiene cerrados para cuanto no sean ruidos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de este modo vincula Erasmo el humanismo en su aspecto literario con el radical humanismo evang\u00e9lico: \u00bfd\u00f3nde, si no es en los estudios de la gran literatura cl\u00e1sica, aprenderemos a leer hondamente un texto? Claro que no es lo mismo Virgilio que Marcial, ni siquiera son lo mismo Horacio y Ovidio. Conviene aqu\u00ed la discreci\u00f3n de maestros muy versados en las letras antiguas, pero el paso por los modelos latinos e incluso griegos no es excusable. La <em>praeparatio evangelica<\/em> supera la amargura de la c\u00e1scara y nos lleva hacia la almendra en la curiosa forma de la belleza y la verdad parcial contenidas en los paganos que buscaron con ardiente deseo justamente la verdad a trav\u00e9s o de la mano de la belleza. La oraci\u00f3n luego nos acendrar\u00e1 en las virtudes morales, sin las cuales tocar la Escritura es mancharla o arrojarla a perros. Erasmo cita a san Justino: ten en cuenta que cualquier parte de verdad que encuentres dondequiera es de Cristo. Y se refiere a san Agust\u00edn y, por su medio, a Plat\u00f3n, cuando ense\u00f1a, consecuentemente, que nada es tan real como la doctrina de Cristo, por m\u00e1s que estemos habituados a creer realidad quiz\u00e1 \u00fanicamente lo que nuestros sentidos y un poco nuestra inteligencia elabor\u00e1ndolos nos ofrecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, la ciencia, hasta no obtener frutos profundos, mantiene al alma quiz\u00e1 m\u00e1s en el deseo que en el buen juicio, puesto que los falsos maestros est\u00e1n a la orden del d\u00eda, tanto o m\u00e1s que las malas lecturas que todo lo tergiversan. Erasmo cre\u00f3 un lindo t\u00e9rmino para estos que luego se llamaron intelectuales a la violeta: son los <em>mor\u00f3sofos<\/em>, o sea, los sabios tontos, los sabios locos, de los que habr\u00e1 que ocuparse m\u00e1s ampliamente en una s\u00e1tira de enorme repercusi\u00f3n: el <em>Enchomion moriae seu laus stultitiae<\/em>&nbsp;(<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Elogio_de_la_locura\"><em>Elogio de la locura<\/em><\/a>) (1511). Hoy resulta conmovedor y sangrante leer c\u00f3mo las cualidades de los reyes son, sobre todo, saber mucho para no pecar por ignorancia y, luego, querer usar de las cosas rectas de manera que no puedan hacer nada injusto o contrario a la raz\u00f3n. Erasmo cierra esta descripci\u00f3n infinitamente contraf\u00e1ctica diciendo sencillamente que el proclamado rey que no participa de estas virtudes debe ser considerado un ladr\u00f3n\u2026 Y a prop\u00f3sito del optimismo bondadoso de Erasmo, recordemos que estaba seguro de que nada que el esp\u00edritu humano haya deseado con vehemencia ha dejado de cumplirse. Y, en este sentido, <em>gran parte del cristianismo consiste en querer de todo coraz\u00f3n ser cristiano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta misma verdad tan importante exige que Erasmo defienda c\u00f3mo el ser humano se compone de esp\u00edritu y de carne, pero, adem\u00e1s, en medio de ambos contrincantes, de alma. El esp\u00edritu nos hace dioses; la carne, bestias; el alma, hombres. Y ello es debido a que continuamente sufre las solicitaciones de sus compa\u00f1eros y no puede dejar de inclinarse a favor de uno de ellos; ahora bien, en esta opci\u00f3n es <em>libre<\/em>. Y conviene tener en consideraci\u00f3n, a la hora de elegir, que <em>has igualado el dinero con Cristo si crees que aquel te puede hacer feliz o desgraciado<\/em>. En consecuencia, debe cada cual pensar que los bienes nos son comunes a todos. <em>La caridad cristiana no conoce la propiedad<\/em>. Es Erasmo quien dice esto, no a\u00fan los campesinos que compusieron los art\u00edculos de Memmingen o que siguieron a Thomas M\u00fcntzer veinte a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, este <em>Manual del soldado cristiano<\/em> que hasta aqu\u00ed he glosado decae en el fracaso reiterativo, aburrido, solo soportable en lat\u00edn florido, del c\u00e9lebre <em>Elogio de la necedad<\/em>. Como si Erasmo previera el alud de locura, ignorancia y barbarie que iba a conocer tan de cerca a los pocos a\u00f1os, escribi\u00f3 en esta s\u00e1tira al estilo de Luciano de Samosata, el c\u00ednico, hasta qu\u00e9 punto el mundo y los hombres merecen su desprecio. El nombre de Cristo solo se menciona de casualidad y sin relieve. Aparece, en cambio, repetidamente la expresi\u00f3n que figura en un momento clave de las <em>Confesiones<\/em> de san Agust\u00edn y ser\u00e1 luego tema capital de Pascal: el <em>taedium vitae<\/em>, el insoportable aburrimiento de vivir, como si fuera ello el bajo continuo de la existencia. Y precisamente la necedad, la locura es quien traza divertidos dibujos sobre este fondo negro, nos concede olvidarlo, nos proporciona la felicidad y hace posibles todas las cosas que juzgamos buenas. La s\u00e1tira brutal de La Rochefoucauld no pudo no inspirarse en este complemento asc\u00e9tico y muy malhumorado de los aparentemente apacibles <em>Ensayos<\/em> de Michel de Montaigne.<\/p>\n\n\n\n<p>El infante y el anciano que ya ni habla son, por ejemplo, representaciones completas de la necedad y de la dicha que aporta. En un instante repulsivo -salvo que haya errata en mi texto latino-, Erasmo llega a decir que un ni\u00f1o peque\u00f1o, que siempre responde riendo, se porta ni m\u00e1s ni menos que como un alcahuete o algo peor. Los \u00fanicos que llegan como al desgaire a los Campos El\u00edseos son los que han vivido como imb\u00e9ciles toda la vida y en la vejez no han tenido cabeza ni para temer sensatamente la muerte. Los sabios, en cambio, son la amargura de esta grande y est\u00fapida fiesta universal. De hecho, menos mal que ya no se les conf\u00eda el gobierno nunca, porque los intentos de hacerlo en el pasado solo muestran proyectos y fracasos funestos. Hasta lo que hac\u00eda S\u00f3crates en las calles de Atenas ten\u00eda mucha parte de locura, como se ve por el final que tuvo este hombre. El hombre corriente dir\u00e1 que, en efecto, nada humano le es ajeno; mientras que el sabio no acepta semejante cosa ni por todo el oro del mundo. Menos mal, leemos en XXV, que esta clase de hombres suele ser desdichada en todo, pero especialmente en la procreaci\u00f3n de hijos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es una paradoja que sea la Estupidez la que trata de hablar inteligentemente de s\u00ed misma y de todo lo que existe. Por ah\u00ed se nos puede colar alguna esperanza respecto de los pensamientos de Erasmo. Pero es que, desde luego, la Locura, la Necedad lanza su serm\u00f3n inacabable con momentos de fant\u00e1stica lucidez. Por ejemplo, en XXXI leemos que <em>cuanto menos motivo tienen las gentes para permanecer en la vida, tanto m\u00e1s les place vivir<\/em>. Es la Inteligencia quien nos est\u00e1 instruyendo en este caso\u2026 Generalicemos: <em>En la vida humana no hay nada que no sea una especie de juego de la estupidez<\/em> (XXVII). As\u00ed que el pueblo no es m\u00e1s que una enorme bestia llena de fuerza. Imaginad, por otra parte, que fue la Necedad la que aconsej\u00f3 a Dios que proveyera al var\u00f3n est\u00fapido el colmo de estupidez que es la mujer. Leo sobre ella el lat\u00edn de XVII: <em>animal stultum atque ineptum, verum ridiculum et suave<\/em>. Y como al menos es suave, edulcora la fiereza necia del marido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un elemento central en la Necedad que s\u00ed puede servirnos para reflexiones actuales no tan \u00e1cidas y extremas. Y es que su principal sucursal en cada uno de nosotros es el amor que nos tenemos, la <em>filaut\u00eda<\/em>, que sugiero que podr\u00eda ladinamente traducirse por la elevada autoestima \u2013se entiende que sin m\u00e1s justificaci\u00f3n que el hecho de que gracias a ella no somos del todo presas del tedio de vivir y conseguimos hacer algo de vez en cuando\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro factor de real inter\u00e9s es que, siendo en definitiva estupidez dejarse llevar por la carne \u2013que abunda m\u00e1s en nosotros que el esp\u00edritu y que el alma\u2013, a la hora de asignar un padre a la Necedad, a quien nos encontramos es a Pluto, o sea, al Dinero. Si juntamos autoestima rid\u00edcula, dinero y pasiones, obtenemos al <em>mor\u00f3sofo<\/em> de nuevo: a ese aparente profesor que lleva a las gentes a ahondar en la diversi\u00f3n de ser tontas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no cabe duda de que es el sector de la s\u00e1tira que empieza en el cap\u00edtulo XL el m\u00e1s le\u00eddo, el m\u00e1s celebrado, el m\u00e1s picante y el que daba m\u00e1s munici\u00f3n, bastante en la estela de Guillermo de Ockham, a la cr\u00edtica protestante a punto de estallar. Como quien perora sin tregua es la Necedad, Erasmo no parece haber temido a\u00fan que se le confundiera con un hereje husita o un agitador antipapista y con tendencias an\u00e1rquicas; porque este fragmento de su libro arremete contra los supersticiosos, sin diferenciar demasiado entre manifestaciones de la religi\u00f3n popular admisibles y credulidad rid\u00edcula, ni entre tradiciones y pr\u00e1cticas que se le antojaban poco o nada humanas. De hecho, LIII y siguientes muestran la cercan\u00eda, poco marcada en el texto mismo, de los te\u00f3logos con la beater\u00eda rid\u00edcula y la morosof\u00eda pura, solo que los te\u00f3logos \u2013a cuyas discusiones dice gustar mucho de asistir la Necedad\u2013 pueden adem\u00e1s fulminar a cualquiera con el dicterio de herej\u00eda. Como es l\u00f3gico, estas p\u00e1ginas tocan algo m\u00e1s la doctrina asc\u00e9tica del <em>Manual<\/em> y hasta la contradictoria amplia noci\u00f3n de la filosof\u00eda de Cristo que pueda albergar do\u00f1a Necedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed el atrevimiento del moralista llega a veces realmente lejos, ya que va disfrazado de Locura. El culmen de la audacia consiste en atribuir a Necedad la mism\u00edsima encarnaci\u00f3n del Cristo, por m\u00e1s que, en conjunto, est\u00e9 claro que Erasmo-Locura prefiere centrarse en c\u00f3mo tantas sutilezas, anatemas, cuestioncillas temerarias se alejan inmensamente de la predicaci\u00f3n cristiana de la caridad. Pero mezcla cr\u00edticas a pasajes de san Pablo y una furiosa debelaci\u00f3n de monjes y religiosos, quiz\u00e1 divertida como una pintura de los infiernos del Bosco y que trae un aire a las danzas de la muerte. Las hordas de te\u00f3logos deber\u00edan ser enviadas a combatir al turco, porque lo ofuscar\u00edan horriblemente. Los espantosos coros de los monasterios y los conventos sirven de eco a los bramidos de los salmos que con voces de asno dicen que cantan los que los habitan. En realidad, como piensa esa turba que a m\u00e1s ignorancia, m\u00e1s santidad, no cabe asegurar que lo que chillan sean salmos, ya que no saben leer. No falta el toque brutal del sat\u00edrico, que hace preguntarse a Cristo de d\u00f3nde habr\u00e1 salido esta nueva especie de jud\u00edos. Pasar de aqu\u00ed a tratar de reyes y papas ya se entiende que produce p\u00e1ginas cada vez m\u00e1s aceptas a tantas corrientes de renovaci\u00f3n que empezaban a hervir bien cerca de Lovaina y, m\u00e1s a\u00fan, de Basilea.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--40)\">Pero lo transcendente, lo realmente admirable en Erasmo fue mantener el lugar m\u00e1s solitario, entre Lutero y los te\u00f3logos cat\u00f3licos que lo maltrataban. Su proeza fue la nueva traducci\u00f3n de las Escrituras cristianas, que pronto ya no sirvi\u00f3 ni a los Reformadores ni, por cierto, a Trento. En ese sentido represent\u00f3 una cima de libertad impugnada en cuya proximidad se respiraba el aliento de aut\u00e9nticas innovaciones espirituales y pol\u00edticas que tardaron mucho en llegar al mundo algo menos inermes que el sabio aislado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-style-section-1 has-global-padding is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-8ffa3c3e wp-block-group-is-layout-constrained is-style-section-1--2\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--30);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--20);padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30)\">\n<h3 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\"><strong>Indicaciones bibliogr\u00e1ficas m\u00ednimas:<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\">Existe en la editorial Gredos (Madrid, 2014) un tomo antol\u00f3gico: <em>Erasmo<\/em>, que contiene el <em>Manual, <\/em>el <em>Elogio<\/em> y fragmentos de los <em>Coloquios<\/em>. Es el modo m\u00e1s f\u00e1cil de tomar contacto directo con las palabras del mismo pensador. El acad\u00e9mico Lorenzo Riber tradujo una selecci\u00f3n parecida en Madrid, Aguilar, 1956.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Adem\u00e1s:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-medium-font-size\">Bataillon, Marcel,<strong> <\/strong><a href=\"http:\/\/2.139.114.41\/opac\/abnetcl.exe\/OxLbJ45YKZhRSBxGEx1bFF6FqSB\/NT131?ACC=165&amp;DOC=7\"><em>Erasmo y erasmismo<\/em><\/a><em>.<\/em> Barcelona, Cr\u00edtica, 2000.<br>   &#8212;&#8212;-   <em>Erasmo y Espa\u00f1a : estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI<\/em>.<br>                 M\u00e9xico y Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1966.<\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-medium-font-size\">Claver\u00eda, Carlos, <em>Erasmo, hombre de mundo: evasivo, suspicaz e impertinente.<\/em> Madrid, C\u00e1tedra, 2018.<\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-medium-font-size\">Huizinga, Johan,<strong> <\/strong><a href=\"http:\/\/2.139.114.41\/opac\/abnetcl.exe\/OxLbJ45YKZhRSBxGEx1bFF6FqSB\/NT2?ACC=165&amp;DOC=66\"><em>Erasmo. <\/em><\/a>Buenos Aires, Emec\u00e9, 1956.<\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-medium-font-size\">Zweig, Stefan,<a href=\"http:\/\/2.139.114.41\/opac\/abnetcl.exe\/OxLbJ45YKZhRSBxGEx1bFF6FqSB\/NT2?ACC=165&amp;DOC=106\"><em>Erasmo de Rotterdam : triunfo y tragedia de un humanista<\/em><\/a>.&nbsp;Barcelona, Paid\u00f3s, 2005.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio de 1536 acab\u00f3 con la vida del sabio su vieja enfermedad renal. Sus bienes se distribuyeron en gran medida a pobres y a estudiantes sin medios de la bella ciudad que hoy es suiza. Nada m\u00e1s natural que este rasgo de car\u00e1cter, quiz\u00e1 mejor de conducta, que Ortega le atribuy\u00f3: \u201cinsolidaridad cong\u00e9nita con todos y con todo\u201d. Yo preferir\u00eda suprimir este \u201ctodo\u201d\u2026 El mismo Erasmo dijo que de nada se alegraba m\u00e1s que de no haberse unido nunca a un partido.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":488,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[284,279,15,10],"tags":[280,283,175,111],"autores":[278,285,286],"class_list":["post-487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias","category-conferencias","category-cultura","category-metafisica","tag-humanismo","tag-philosophia-christi","tag-razon","tag-virtudes","autores-erasmo","autores-luis-vives","autores-tomas-moro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=487"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":493,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/487\/revisions\/493"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media\/488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=487"},{"taxonomy":"autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/fenomenologiayfilosofiaprimera.org\/bitacora\/wp-json\/wp\/v2\/autores?post=487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}